Alemania ultima un rescate de 2.000 millones de euros para salvar a TUI

El banco estatal KfW aportará el 80% de los créditos al turoperador, que suspendió las operaciones el pasado 15 de marzo

Fritz Joussen, consejero delegado de TUI
Fritz Joussen, consejero delegado de TUI

El Ejecutivo alemán vuelve a tener un papel activo en el rescate de las empresas nacionales estratégicas ligadas al turismo. Lo hizo el pasado mes de septiembre con la caída del turoperador británico Thomas Cook, que arrastró a la quiebra a un gran número de empresas, entre ellas a la aerolínea Condor, filial con sede en Alemania, a la que rescató con una inyección estatal de 380 millones para insuflarle oxígeno financiero en los siguientes seis meses.

El paso que ha dado ahora con el turoperador alemán TUI es todavía más relevante, tanto por el importe de la ayuda (2.000 millones de euros) como por el mensaje que manda a los mercados que no la dejará caer, pese a que la cotización de la compañía se ha desplomado un 75% en los dos últimos años y que ha dejado de operar desde el pasado 15 de marzo por la parálisis del mercado europeo como consecuencia de la crisis del coronavirus. La compañía anunció esa misma fecha que pediría ayudas públicas.

El plan de rescate, adelantado por Bloomberg, prevé una ayuda de 2.000 millones de euros, de los que el 80% sería aportado por el banco estatal KfW y el restante 20% correría a cargo de la banca comercial. Alemania no está dispuesta a dejar caer al mayor turoperador del mundo, con una facturación anual de 19.000 millones de euros, que además ha ganado cuota de mercado tras la desaparición de Thomas Cook. El acuerdo se habría alcanzado ya entre ambas partes y las discusiones estarían centradas con el resto de bancos que van aportar 400 millones de euros para tratar de afinar los plazos y las condiciones de los créditos.

El negocio de TUI (aerolíneas, hoteles, cruceros y actividades) está muy concentrado en Europa y en temporada alta, por lo que los ingresos dependen de como funcione el negocio durante el período que transcurre entre abril y octubre. El verano de 2018 estuvo condicionado por las elevadas temperaturas en el centro y norte de Europa, lo que provocó que muchos viajeros de Reino Unido, Alemania y Países Nórdicos optaran por no viajar y pasaran las vacaciones en sus países de origen.

Un fenómeno similar ocurrió en el verano de 2019, en el que al inusual buen clima se unió la crisis de los Boeing 737, lo que le obligó a dejar 15 aeronaves en tierra y reemplazarlas por otros aviones, lo que supuso un coste extra de 144 millones de euros. Los beneficios de TUI se desplomaron un 85% y el turoperador alemán tuvo que proceder a la cancelación del pedido de otros ocho aviones de ese modelo que había encargado para los siguientes trimestres.

La gran incognita es conocer si el gigante alemán continuará con la nueva estrategia que se había marcado a principios de año o la crisis del coronavirus le obligará a cambiarla. El consejero delegado de TUI, Fritz Joussen, participó en la última edición del Foro Exceltur, celebrado a mediados de enero, con una conferencia en la que presentó el nuevo modelo de negocio. "Ya no queremos ser considerados como un turoperador. Somos un integrador de negocios, en el que los hoteles y los cruceros tendrán un papel fundamental y donde la manera de vender también será diferente”, remarcó.

Para Joussen ese cambio pasa por la digitalización, conocer mejor al consumidor y anticiparse a sus demandas, pero no por cambiar su modelo de exclusividad. El turoperador tiene firmados ese tipo de contratos con 411 hoteles, entre los que se encuentran los 99 establecimientos de la cadena balear Riu (46 de ellos en España). “La exclusividad reduce el riesgo y te garantiza una demanda de 28 millones de clientes”, remarcó Joussen.

El cambio de turoperador a integrador de hoteles y cruceros esta ligado a la diferente rentabilidad de los negocios. La venta de viajes y de vuelos factura mucho, pero deja un beneficio muy pobre. En el caso de TUI, el 80% del resultado procede de hoteles y cruceros, cuando la facturación apenas supone un 8%.

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