Los hospitales privados prevén ERTE para 28.000 empleados por la crisis de Covid-19

La patronal afirma que hay riesgo de quiebra para al menos 325 centros

Prescinden de profesionales que no atienden la pandemia

Hospitales privados coronavirus

El sector privado de la sanidad está comenzando a prescindir temporalmente de sus profesionales que actualmente no trabajan directamente en la lucha frente al coronavirus. La patronal calcula que solo en los centros con internamiento de pacientes, los afectados podrían ser 28.000 empleados por procesos de ERTE (expediente de regulación temporal de empleo) pero si se suman otras clínicas las cifras se pueden disparar, en datos adelantados a Cinco Días. El parón de las consultas externas exigido por las comunidades autónomas y el confinamiento de gran parte de la población, provocan que se haya reducido drásticamente la actividad no ligada a la crisis sanitaria.

“Tenemos una orden clara de cada una de las consejerías en las que se nos ha solicitado que se desprograme toda actividad en los centros que no tenga carácter urgente o preferente o para la atención a pacientes con coronavirus. Esto ha supuesto de una caída de la actividad, que fundamentalmente viene por el seguro de salud, por encima del 80%”, explica Carlos Rus, presidente de la patronal ASPE (Alianza de la Sanidad Privada Española), que agrupa al 80% del sector. Más del 70% de la actividad habitual de estos centros proviene de las pólizas de salud. “Entre esta desprogramación y la caída de actividad por el confinamiento de los ciudadanos, está suponiendo que muchos centros económicamente no tengan ingresos”, añade.

Además, se da la circunstancia de que los hospitales privados que atienden la crisis de coronavirus, bien a través de pólizas privadas o porque la sanidad pública haya derivado pacientes, no están facturando. “En el caso de los pacientes que estamos atendiendo por coronavirus, ni siquiera se nos ha ocurrido hablar de coste ni de pagos”, asegura Rus.

Para esta patronal, perteneciente a CEOE, existe riesgo de quiebra de 325 centros si no existe una reorganización laboral. El sector agrupado en ASPE cuenta con 380 centros hospitalarios con internamiento, los más activos en la lucha frente al coronavirus, en los que las empresas calculan una plantilla inactiva de aproximadamente 28.200 profesionales. Para esas compañías, implica un coste 55 millones de euros cada mes.

¿Qué perfiles?

Desde la patronal se recuerda que los centros privados mantienen activos todos los recursos necesarios para la lucha contra la enfermedad de Covid-19, atendiendo a más de 3.000 pacientes contagiados hasta ahora y que, en ningún caso es personal necesario para la atención por estas infecciones. De hecho, Carlos Rus indica que al ser una regulación temporal, si hiciera falta por la crisis sanitaria, las empresas reincorporarían a los empleados necesarios.

Se trata de personal administrativo o de profesionales sin actividad urgente actualmente, como fisioterapeutas o de medicina estética, por ejemplo. Este número de empleados afectados por la inactividad en los hospitales está compuesto por 2.800 médicos, 5.000 enfermeros y 20.400 de otros profesionales

Aunque la cifra de afectados podría ser mayor, ya que hay otros 900 centros sin internamiento y sin estar ligados a la lucha contra el coronavirus, de los que un 94% tienen menos de 50 trabajadores y hasta el 40% son de menos de 10 empleados, según ASPE. “Hay centros pequeños sin internamiento de pacientes que van a tener problemas económicos serios en un mes y otros de mayor tamaño que quizás puedan aguantar un poco más, pero que en uno o tres meses van a tener problemas económicos importantes también”, afirma Rus.

El presidente de la patronal explica que se ha conversado con el Gobierno para exponerle el problema, teniendo en cuenta que desde la promulgación del estado de alarma, el departamento de Salvador Illa puede intervenir en el sector privado como mando único sanitario. “Hicimos una consulta al Ministerio de Sanidad si por el decreto de estado de alarma había alguna limitación laboral a estos centros y nos aclararon que no. No hay una excepcionalidad laboral para este sector”, afirma Rus.

De hecho, desde ASPE se explica que ya ha comenzado la regulación temporal de empleo en algunas empresas, sin impedimento de la Inspección de Trabajo. “Nos estamos encontrando que no hay una actuación homogénea. Canarias o Cataluña los ERTE están saliendo adelante sin grandes problemas y hay comunidades donde están poniendo más problemas. Pero no se puede, sin atender a las circunstancias concretas de cada empresa, intentar decidir si un sector o una empresa puede hacer un ERTE”.

En ASPE aseguran que antes de abrir la vía del ERTE, se ha hablado con las plantillas y los representantes sindicales para utilizar fórmulas distintas como vacaciones, descansos o incluso adelantar libranzas. “Pero han sido los propios comités de empresas en muchísimos casos los que han pedido que se realicen ERTE porque los profesionales quieren seguir teniendo sus vacaciones en los momentos en que las disfrutan habitualmente”.

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