Industria

Talgo suspende sus previsiones, baja sueldos a la cúpula y activa un ERTE en Mantenimiento

El presidente y el consejero delegado se recortan el salario un 50% hasta final de año

Carlos de Palacio, presidente de Talgo.
Carlos de Palacio, presidente de Talgo.

Las dos primeras figuras de Talgo, su presidente Carlos de Palacio, y el consejero delegado José María Oriol, han decidido bajarse el suelo a la mitad para todo lo que resta de año. La medida va unida a un ajuste de empleo temporal por causa de fuerza mayor que afecta a 280 trabajadores del área de mantenimiento. Para la mayoría de la plantilla se ha aplicado el teletrabajo, con 730 empleados en España (el 83% del personal susceptible de trabajar en remoto) y 90 en filiales extranjeras (el 50% del personal con posibilidad de trabajar desde casa).

La crisis generada por la pandemia del coronavirus ha obligado a que el fabricante también suspensa sus estimaciones económicas para este 2020, “las cuales serán actualizadas y publicadas de nuevo una vez el contexto actual permita tener una buena visibilidad sobre el ejercicio”, ha comunicado a la CNMV.

Talgo se ve con fuerzas para aguantar: “La compañía dispone de capacidad financiera para asegurar el correcto desempeño del negocio y mantener el compromiso con los clientes en el largo plazo”. Su caja cuenta con 320 millones al cierre de 2019 (deuda Financiera Neta de -59 millones) y líneas de crédito sin disponer por 70 millones de euros adicionales. El departamento financiero estudia ahora otras medidas “para potenciar la flexibilidad financiera con el fin de proteger la liquidez en el corto y medio plazo”.

Con estas decisiones Talgo prevé continuar desarrollando sus actividades en áreas como ingeniería, proyectos y otros servicios centrales. Ya en las fábricas, continúan abiertas las dos plantas principales, Rivabellosa (Álava) y Las Matas II (Madrid). Pero Talgo advierte que “podría darse la posibilidad de realizar un cierre temporal de las mismas en caso de pasar a un estado de excepción nacional o motivado por una falta de suministros o prestación de servicios que dificulten el avance en los proyectos”.

En el negocio de mantenimiento, la actividad en España, centrada en el cuidado de la flota de Renfe, se ha reducido un 60%. En otros mercados como Arabia Saudí, Kazajistán o Uzbekistán se han sus pendido temporalmente los trabajos, mientras que en EE UU o Rusia la suspensión ha sido parcial. Solo en Alemania se continúa prestando con normalidad los servicios de mantenimiento.

“El equipo directivo ha trasladado a su plantilla la máxima tranquilidad y la seguridad de reincorporar, una vez se normalice la situación, a la totalidad de la plantilla sujeta a los programas ERTEs”, ha señalado Talgo, que asegura haber puesto a disposición de las autoridades sanitarias españolas “todos aquellos recursos materiales y humanos necesarios para superar, entre todos, esta situación”.

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