COVID-19

La Fed lanza su bazuca: retira sus límites a las compras de deuda y anuncia medidas para estimular el crédito

Anuncia que adquirirá bonos y deuda "en las cantidades necesarias"

El presidente de la reserva Federal, Jerome Powell, tras anunciar recortes de tipos el pasado 3 de marzo.
El presidente de la reserva Federal, Jerome Powell, tras anunciar recortes de tipos el pasado 3 de marzo. REUTERS

La Reserva Federal de Estados Unidos está dispuesta a usar toda la munición posible para contener el  impacto del coronavirus. La Fed ha anunciado hoy que retira los límites impuestos a sus compras de  activos. En la última reunión de política monetaria, que tuvo lugar de emergencia un domingo, la Fed bajó los tipos a cero y aprobó comprar 700.000 millones de dólares (650.000 millones de euros) en deuda del Tesoro y titulizaciones hipotecarias. Hoy ha anunicado, poco antes de la apertura del mercado, que "continuará comprando valores del Tesoro y titulizaciones hipotecarias en las cantidades necesarias", sin limitarse tampoco en el tiempo.

La autoridad presidida por Jerome Powell ha subrayado que está "comprometida" con usar todos las herramientas a su disposición para apoyar a los hogares, negocios y la economía estadounidense en general. De nuevo, ha vuelto a actuar con medidas de emergencia adoptadas fuera del calendario de reuniones.

El anuncio es una nueva vuelta de tuerca en la ronda de estímulos aplicada por el banco central de EE UU ante el riesgo de colapso tanto económico como financiero a causa del coronavirus. En poco más de una semana la Fed ha bajado los tipos al 0%, ha aumentado las compras de deuda y proporcionado dólares a bancos centrales del resto del mundo, en un intento por evitar que la inestabilidad financiera, en los niveles más altos desde el crac de Lehman Brothers, agudice los efectos del virus sobre la economía y el empleo.

Además, ha anunciado un amplio plan de estímulo financiero para que el crédito al sector productivo no deje de fluir. El programa incluye ampliar el abanico de activos cubierto por las compras de la Fed, para ahora incluir hipotecas contraídas por empresas. El Tesoro también  proporcionará avales por 30.000 millones de dólares para nuevos programas de financiación, que la Fed espera que generen 300.000 millones de euros en nuevos créditos a empresas, autónomos y consumidores.

Asimismo, se crean nuevos mecanismos destinados a la financiación de grandes empesas, intentando de este modo limitar el impacto de la eventual caída del crédito bancario y de la sequía de los mercados privados. El primero de estos programas estará destinado a proporcionar nueva financiación mediante la compra de bonos de nueva emisión. Está restringido a empresas con grado de inversión y la deuda se emitirá a cuatro años, con un periodo de carencia de seis meses. El segundo de ellos estará destinado a comprar deuda de empresas también con grado de inversión (es decir, que tengan calificación financiera igual o superior a BBB) y evitar el hundimiento de los precios en el mercado.

La Fed también reactivará el TALF, un mecanismo que ya estuvo en marcha tras la quiebra de Lehman Brothers y que sirve para proporcionar financiación a titulizaciones de nuevos préstamos emitidos. Este programa se aplica a deudas estudiantiles, créditos de automóvil o de tarjetas de crédito o aquellos avalados  por la pública Small Business Administration.

El banco central, asimismo, también tomará medidas para aliviar a ayuntamientos o estados con problemas financieros. Expandirá así el alcance de dos mecanismos de liquidez del mercado monetario para incluir que pueda cubrir también la deuda local o estatal.Finalmente, ha anunciado que pondrá e marcha en breve un programa específico para estimular los préstamos a las pequeñas y medianas empresas.

Los bancos centrales han aplicado en las últimas tres semanas una ronda de estímulos monetarios sin precedentes, y a una velocidad mucho mayor que tras el crac de Lehman Brothers. La parálisis de la economía provocada por las medidas de confinamiento ha sido inmediata, y los mercados se han desplomado a una velocidad igualmente vertiginosa. El BCE, tras una tímida reacción inicial, ha disparado las compras de deuda, puesto en marcha programas onificados para estimular el préstamo y relajado la regulación sobre la banca.

En el caso europeo, no obstante, mientras la más relevante de sus acciones (las compras de deuda) están enfocadas evitar que el impacto de la crisis sanitaria en las cuentas públicas suponga una reedición de la crisis de deuda de 2011 y 2012. Estados Unidos, por el contrario, está aliviando las condiciones financieras mediante bajadas de tipos, proporcionando liquidez al mercado para evitar una sequía de dólares e intentando reactivar los mercados de préstamos bancarios y de papel comercial a corto plazo.

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