Covid-19

La compra de Air Europa sigue en pie, pero preocupa su nivel de resistencia a la crisis

El largo calendario de la operación y la penalización por romper el pacto operan a favor

Un avión de Air Europa en el aeropuerto de Madrid-Barajas.
Un avión de Air Europa en el aeropuerto de Madrid-Barajas.

Toda la actividad de IAG está en revisión en busca de contener costes, salvo campos críticos como es el de la ciberseguridad. También sigue en pie la adquisición de Air Europa por Iberia, en fase de tramitación ante la Comisión Europea, aunque preocupa que el desplome generalizado del negocio lastre seriamente a la aerolínea de la familia Hidalgo.

Air Europa fue de las primeras europeas en anunciar una potente rebaja de precios para intentar salvar la ocupación a corto plazo y, posteriormente, dio el paso para negociar el ajuste temporal de personal. Tocada por las restricciones a vuelos españoles en América, el cierre de Italia y demás acontecimientos que se van sucediendo, la firma actúa sin la cobertura de un gran grupo aéreo.

Sirve de alivio para la operación el levantamiento de las exigencias regulatorias y operativas para mantener los slots

En su caso, los riesgos o posibles tensiones de liquidez de Air Europa son cubiertos por el holding turístico Globalia Corporación Empresarial, fuertemente expuesta a la crisis sanitaria ante la nula demanda de viajes o alojamiento hotelero. La citada Globalia recibe los excedentes de tesorería de todas las filiales y los asigna posteriormente en función de las necesidades.

Las últimas cuentas depositadas por Air Europa, las de 2018, reflejan unos ingresos de 2.100 millones y un beneficio neto de 49 millones. La posición de efectivo y activos líquidos de Air Europa era de 12,7 millones de euros.

“La operación puede sobrevivir a la crisis sanitaria porque no se esperaba su cierre hasta el segundo semestre, pero preocupa si Air Europa, como otras tantas, van a poder mantenerse ante la falta de liquidez que ha provocado el hundimiento de las reservas”, explica una fuente cercana a la operación.

De momento, sirve de alivio el levantamiento de las exigencias regulatorias y operativas para mantener los slots, por lo que los 1.000 millones que Iberia ofrece por Air Europa (10 veces el ebit) seguirían basándose, en principio, en una de las compañías con mayor asentamiento en Madrid-Barajas.

También pesa a favor de no pisar el freno el break fee de 40 millones que las partes acordaron en caso de que no lleguen las autorizaciones regulatorias o que alguna de las partes decida resolver el acuerdo.

Una tercera implicada, la joven Volotea, también está expuesta a los efectos de la pandemia. Con un balance de 500 millones en ventas, fue propuesta a la CE por Iberia como remedio para rebajar la posición de dominio que deriva de la compra.

Volotea preveía crecer en Canarias, Baleares, Galicia, Euskadi y Asturias con la toma de slots y rutas que fueran señaladas por Bruselas como incompatibles para la operación. Todo dependerá ahora del propio potencial de la independiente Volotea una vez que se el sector vuelva a la normalidad.

Un sector en riesgo de quiebra

La mayoría de las aerolíneas están en peligro de extinción antes de que concluya mayo, aseguró ayer el equipo de analistas del Centro para la Aviación (CAPA). “Con el impacto del coronavirus y las múltiples medidas respecto a los viajes de los Gobiernos en el mundo, muchas aerolíneas probablemente estén ya en bancarrota técnica, o al menos han incumplido sustancialmente sus obligaciones de deuda”.

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