Energía

Repsol elabora un nuevo plan estratégico marcado por el virus

La petrolera, que se enfrenta al desplome de los precios del crudo, anuncia medida de eficiencia y dice que actuará “a corto plazo”

Sede de Repsol en Madrid.
Sede de Repsol en Madrid.

A Repsol, la crisis de la epidemia global del coronavirus, que se ha traducido en un derrumbe de los precios del barril de Brent, le ha sorprendido en plena elaboración de un nuevo plan estratégico que prevé anunciar al mercado a principios de mayo. La compañía que dirige Josu Jon Imaz, que viene reiterando desde hace meses que su objetivo es lograr la neutralidad en emisiones de CO2 en 2050, considera que, hoy por hoy, “solo se puede actuar a corto plazo”, si bien, en cuestiones de fondo “no se pueden tomar decisiones en medio de la tormenta”, según fuentes de la compañía.

Las petroleras se enfrentaron el lunes a un derrumbe del barril de Brent (un 29%, hasta situarse en los 33 dólares) tras la decisión de Arabia Saudi de rebajar sus precios, lo que el resto de países productores consideraron una auténtica declaración de guerra. Pese a ello, en la petrolera española recuerdan que el precio medio anual aún no ha bajado de los 50 dólares.

El consejero delegado de Repsol ha aludido a medidas que resultan básicas frente a cualquier crisis: más eficiencia en la exploración y producción (en la última gran crisis del petróleo, las compañías optaron por la paralización de pozos) y recorte de gastos en general, en otras palabras, ajustarse el cinturón. Repsol confiaba hasta ahora en una mejora de los márgenes del refino respecto a los del año pasado, pero ahora todo queda abierto.

El derrumbe de los precios energéticos derivado del hundimiento de la demanda mundial (antes del coronavirus la de Asia ya venía ralentizada) afectará muy particularmente a los ingresos de las compañías y a sus planes de inversión. Los expertos auguran que muchos proyectos se paralizarán por “razones de fuerza mayor”.

En el mercado nacional Repsol se enfrenta a una caída de la demanda de productos petrolíferos y, en el caso de su flamante negocio de renovables, al de la demanda eléctrica, que ha caído un 3,7% desde enero, así como de los precios del pool eléctrico que se sitúa por debajo de los 40 euros MWh frente a los 60 euros del pasado noviembre.

Hace apenas dos semanas, el 28 de febrero, Repsol preveía obtener un Ebitda de 8.000 millones de euros este ejercicio, de los cuales, 4.700 millones procederán del negocio de Upstream (exploración y producción), mientras que el Donwstream (que engloba refino, marketing, lubricantes, GLP, trading y gas y Repsol electricidad y gas) se apuntará 3.400 millones de euros. Asimismo, la petrolera estimaba un aumento de la producción a 720.000 barriles de petróleo diarios.

El año pasado, la compañía registró fuertes pérdidas derivadas del deterioro de sus activos por la caída del precio del petróleo (6.000 millones de euros) tiene más de un mes de margen para rematar un plan estratégico marcado por el virus.

 

Trabajo en casa

En línea con el resto de grandes empresas, Repsol ha decidido que la gran mayoría de sus 5.000 trabajadores de oficinas en la Comunidad de Madrid trabajen desde sus casas, coincidiendo con el cierre de los centros educativos de la región.

La decisión, comunicada el martes, se adoptó pese a que hasta esa fecha, no existía “constancia de ningún contagiado por coronavirus entre sus empleados”. Repsol cuenta con tres oficinas en la capital: su Campus de Méndez Álvaro, el centro tecnológico de Móstoles y Tres Cantos.

Para quienes no es posible el teletrabajo, como la distribución de butano o las estaciones de servicio, Repsol ha extremado las recomendaciones de higiene sanitaria.

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