El virus se suma a otras incógnitas cruciales de la economía mundial

Las valoraciones ya están estiradas, pero más preocupante es el futuro de las cadenas de suministro

Panel de cotizaciones del Nikkei 225 en una empresa de valores de Tokio, el viernes.
Panel de cotizaciones del Nikkei 225 en una empresa de valores de Tokio, el viernes. AP

Los mercados mundiales están en modo miedo total. La causa inmediata y obvia es la evidencia de que el coronavirus de Wuhan se está propagando rápidamente fuera de China. Pero más allá del pánico, los inversores también están lidiando con dos grandes cuestiones.

La actual vorágine está golpeando los mercados de valores en un momento vulnerable. Las valoraciones están estiradas: incluso después de la carnicería de esta semana, el Índice Russell 1000 de las grandes empresas estadounidenses está valorado en 17 veces las ganancias esperadas para los próximos 12 meses, según FTSE Russell. Eso es más que el múltiplo promedio de 15,6 veces durante la última década, y está muy por encima de las 14 veces alcanzadas tras una venta inducida por el temor a una recesión a finales de 2018.

Con la excepción del Reino Unido y Japón, las acciones de fuera de Estados Unidos también siguen cotizando por encima de sus promedios de 10 años.

Que las acciones sigan cayendo depende de lo que haga la actual caída de la demanda con los beneficios de las empresas, que es el denominador en la métrica de valoración. La caída del 13% en el MSCI All Country World Index desde el 12 de febrero representa alrededor de 7 billones de dólares de valor perdido. En el múltiplo promedio de los últimos tres meses, eso equivale a 420.000 millones de dólares de ganancias perdidas, o alrededor del 15% del total esperado para los próximos 12 meses.

Si el coronavirus pesa sobre la economía mundial durante la primera mitad del año, en lugar de solo en el primer trimestre, el impacto en los resultados de las empresas puede ser mayor.

Los optimistas pueden consolarse con la idea de que la actividad económica –y la rentabilidad de las empresas– se recuperará rápidamente cuando el virus retroceda por fin. Una lógica similar se aplica en los mercados de materias primas como el petróleo crudo y el cobre, que han caído respectivamente un 20% y un 10% desde mediados de enero, pero están esperando que operadores del mercado como la Organización de los Países Exportadores de Petróleo recorten la oferta.

Una preocupación mayor es que la escala y la gravedad del coronavirus podrían conducir a una fragmentación más sustancial de las frágiles cadenas mundiales de suministro, que actualmente están inextricablemente vinculadas a China.

Eso podría suponer un golpe permanente a los márgenes de beneficio. Si los inversores creen que el impacto temporal en los beneficios se está convirtiendo en estructural, la actual corrección tendrá mucho más recorrido.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías