La carrera altruista contra el virus puede afectar a las empresas chinas

Firmas como Xiaomi se están endeudando para hacer donaciones o fabricar equipos médicos como mascarillas

Chilis donados a un hospital de Xiangyang (Hubei, China).
Chilis donados a un hospital de Xiangyang (Hubei, China).

Unas 300 empresas chinas están endeudándose para suavizar el golpe del virus, pero también para ayudar a contenerlo, y su balance puede verse afectado.

Blackstone, Bridgewater o Microsoft están entre los últimos en prometer apoyo financiero. Los jefes de tecnológicas chinas van más allá. Xiaomi, dirigida por el nativo de Hubei –la región de origen del virus– Lei Jun, pretende conseguir 660 millones de euros en préstamos para producir y vender equipos médicos como mascarillas y termómetros. Meituan Dianping, el gigante de la comida a domicilio, también está recurriendo a los bancos para ayudar a financiar entregas y alimentos gratis, mientras que la firma de reconocimiento facial Megvii o la de ciberseguridad Qihoo 360 quieren usar la deuda para desarrollar apps y tecnología para rastrear y contener el virus.

La ayuda es notable tratándose de China. Las donaciones de caridad en el país fueron de poco más de 21.000 millones en 2017, según la Red Asiática de Filantropía Empresarial, apenas el 0,2% del PIB. Las donaciones domésticas en EE UU equivalen al 2% de su economía. Aparte, una serie de escándalos ha llevado a una profunda desconfianza hacia las organizaciones benéficas de China.

El impacto a largo plazo en las ganancias será incierto. Las apps de comida a domicilio están probando las llamadas entregas sin contacto y los portales de ecommerce tienen más pedidos. Pero con muchos restaurantes cerrados, y Meituan renunciando a algunas comisiones en su app, Bernstein cree que el negocio de comida a domicilio de la firma, que no tuvo beneficios trimestrales hasta el año pasado, puede volver a caer en números rojos. Xiaomi ha dicho que sus ventas del primer trimestre se verán afectadas, y Canalys advierte de que los pedidos chinos de smart­phones podrían bajar a la mitad respecto al mismo período de 2019. A diferencia de las donaciones puntuales, pasarse a fabricar equipos médicos puede ser una cara distracción.

Además, no es seguro que la demanda de teléfonos y similares se recupere inmediatamente después de contener el virus. Las empresas y los accionistas pueden acabar prefiriendo formas menos creativas de altruismo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías