Italia es un tubo de ensayo para la lucha contra los virus en Occidente

El riesgo es que las medidas decretadas provoquen una reacción contra el frágil Ejecutivo

Militares con mascarillas ante el Duomo (Catedral) de Milán.
Militares con mascarillas ante el Duomo (Catedral) de Milán.

Italia se ha convertido en un tubo de ensayo para comprobar la capacidad de los países occidentales para contener virus. El Gobierno de Roma ha aislado ciudades, cerrado escuelas y prohibido concentraciones de gente en el rico norte, incluida la capital financiera Milán, para detener la oleada de infecciones de coronavirus. Con eso se corre el riesgo de perjudicar el crecimiento del núcleo industrial de Europa. También es un experimento de hasta qué punto pueden impulsar medidas draconianas las economías democráticas.

Con más de 200 casos confirmados hasta el lunes, y seis muertes, Italia se ha convertido en el país europeo más afectado por la potencialmente letal enfermedad Covid-19. Es una pequeña fracción de los casi 77.000 casos declarados en China, el epicentro de la crisis. Sin embargo, el rápido aumento de las infecciones ha llevado, con razón, al Gobierno del primer ministro Giuseppe Conte a introducir medidas radicales.

Italia no es ajena a las emergencias sanitarias. Las epidemias graves están arraigadas en su rica cultura. La novela de Alessandro Manzoni Los novios, de 1827, describe el brote de peste bubónica que se produjo en Milán en el siglo XVII y la cruel búsqueda del origen de la enfermedad. Los atrevidos narradores del Decamerón de Giovanni Boccaccio (1353) se esconden en una villa a las afueras de Florencia para escapar de un brote de la misma enfermedad en 1348.

Sin embargo, esta última crisis llega en un momento difícil. La tercera economía más grande de la zona euro se contrajo en el último trimestre de 2019, y el Gobierno espera que el PIB crezca un escaso 0,6% este año. Aunque la estricta cuarentena afecta a unas 50.000 personas, la prohibición de una semana de actividades públicas, incluyendo los conciertos de la Scala de Milán y el Carnaval de Venecia, afecta a decenas de millones.

La región de Lombardía genera por sí sola alrededor de una quinta parte de la producción nacional y casi un tercio de las exportaciones. La caída del 4% de la Bolsa italiana en la jornada de ayer refleja los temores a una grave desaceleración.

A diferencia de China, que ha impuesto restricciones sin precedentes, Italia opera dentro de los límites de su sistema democrático. Las medidas aprobadas por decreto durante el fin de semana deben ser confirmadas por el Parlamento.

El riesgo es que las políticas que afectan a las libertades personales y perjudican a las empresas y a los consumidores desencadenen una reacción contra el ya frágil Gobierno de Conte. Un brote prolongado podría también poner a prueba la libre circulación de personas y bienes hacia los países europeos fronterizos. Eso convierte a Italia en una placa de Petri para el combate contra los virus en las democracias occidentales.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías