La rentabilidad del inmobiliario español ya no es tan evidente

El plan del Gobierno de combatir la subida del alquiler plantea dudas sobre apuestas como la de Blackstone

Complejo de apartamentos en Madrid.
Complejo de apartamentos en Madrid.

Comprar cuando otros están huyendo es una vieja forma de inversión que ha funcionado bien a los que han apostado al mercado inmobiliario español en crisis. Inversores extranjeros como Blackstone han disfrutado de grandes beneficios tras comprar activos desde el nadir económico del país hace siete años. Pero el plan del Gobierno para controlar los alquileres podría poner fin a la aparentemente imparable racha ganadora.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus socios de extrema izquierda, Unidas Podemos, están considerando una solución radical para los desbocados alquileres del país. Bajo los términos de su acuerdo de coalición, proponen que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana cree un índice de precios para que las autoridades regionales y locales decidan si limitar o no el aumento de los alquileres.

Tienen argumentos. El inquilino medio español gasta una cuarta parte de su renta disponible en vivienda, muy por encima de una proporción de alrededor de una quinta parte en Italia, Portugal y Francia, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Y los alquileres han aumentado en un 50% desde finales de 2013, aproximadamente el doble del crecimiento del precio de la vivienda, según una investigación del Banco de España. Aunque el porcentaje de inquilinos en España es bajo para los estándares europeos –alrededor de una quinta parte del mercado de la vivienda en general– la proporción está creciendo rápidamente, especialmente entre los jóvenes.

Estos factores explican en gran medida por qué la propiedad española se ha convertido en una de las apuestas inmobiliarias más candentes del último lustro. Blackstone es ahora uno de los mayores propietarios privados del país, con 15.000 viviendas en alquiler. Entidades como Bain Capital y Cerberus han invertido decenas de miles de millones de euros en casas, promotoras inmobiliarias y préstamos hipotecarios.

Los inversores extranjeros podrían ahora buscar en otros lugares. Después de todo, en Bélgica, Irlanda, Polonia y muchas ciudades de Francia o Países Bajos pueden obtener rendimientos comparables o superiores al 3,5%-3,6% que ofrecen los alquileres de las propiedades residenciales de primer nivel de Madrid y Barcelona, según la consultora Catella.

Los controles al alquiler también podrían afectar a todo el valor de las propiedades residenciales, apunta un inversor, al disminuir el atractivo relativo de comprar una casa en lugar de alquilarla.

Hay algunos matices. Si los controles al alquiler provocan una menor oferta de viviendas, la demanda de propiedades probablemente aumentará, apuntalando los precios. Y el temor a una escasez de viviendas puede persuadir a algunas regiones de rehuir los controles. Por último, Sánchez tiene una frágil mayoría parlamentaria, lo que podría dificultar la promulgación de políticas controvertidas. En cualquiera de los casos, la propiedad española ya no parece una apuesta tan segura.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías