La deuda de Kraft Heinz cae a la categoría de bono basura

Dos agencias de calificación crediticia han degradado las emisiones de la compañía

Botes de tomate ketchup Heinz.
Botes de tomate ketchup Heinz.

La deuda de la multinacional Kraft Heinz ha sido degradada a la condición de bono basura. Dos compañías de calificación crediticia (Fitch y S&P) han revisado a la baja sus notas sobre las emisiones de la firma, a un nivel por debajo de la categoría de grado de inversión (investment grade, en la jerga). 

Esta decisión tendrá importantes consecuencias sobre la situación financiera de la compañía (dueña de marcas como las salchichas Oscar Mayers, el queso Philadelphia o el tomate ketchup Heinz). La principal es que muchos fondos de inversión que tenían en sus carteras bonos de Kraft Heinz tendrán que venderlos porque en sus folletos tienen restringida la compra de deuda a las emisiones con la máxima calificación crediticia.

La posible oleada de ventas de bonos de la firma disparará sus costes de financiación, lo que puede complicar la ya de por sí difícil situación de su cuenta de resultados. Las acciones de la compañía podrían verse afectadas negativamente.

S&P rebajó, a última hora del viernes, un peldaño la nota de la deuda de Kraft a BB+, desde BBB-, que era el último escalón considerado como bono de alta calidad (investment grade). Fitch hizo lo mismo unas horas después.

La decisión de Kraft, del jueves, de no reducir su dividendo habría influido en las agencias de calificación, al aumentar la preocupación sobre la fortaleza financiera del grupo. Otras empresas que estaban en la misa situación han optado por dedicar los beneficios a reducir su volumen de deuda, más que a distribuirlo entre los accionistas.

La multinacional es uno de los mayores gigantes de la alimentación, con unas ventas anuales cercanas a los 25.000 millones de euros. Sin embargo, en los últimos ejercicios las cuentas no cuadran. En 2018, la entidad tuvo unas pérdidas de más de 9.000 millones de euros.

Los principales propietarios de la entidad son la firma brasileña de capital riesgo 3G Capital y el famoso inversor estadounidense Warren Buffett (a través del conglomerado Berkshire Hathaway).


El mayor "ángel caído"

Los inversores y analistas estadounidenses llevan varios meses alertando de los efectos que pueden tener las revisiones a la baja de este tipo de bonos, que denominan "ángeles caídos".

La política monetaria de los grandes bancos centrales se centró, tras la Gran Recesión de 2008, en abaratar al máximo los costes de financiación de familias, empresas y países. Con los tipos de interés en mínimos históricos, la categoría de compañías que más deuda ha emitido es la que está en la parte baja de la categoría de "grado de inversión".

Firmas como Kraft Heinz, que estaban al borde de la consideración de bono basura, lograron captar miles de millones de euros a precios bajísimos. El gran problema llega cuando bajan al infierno de los bonos basura, un mercado en el que el potencial de compradores es muy inferior.

En 2008, el porcentaje de emisores en la categoría BBB (la frontera con los bonos basura), era tan solo del 30% del total de emisiones corporativas en Estados Unidos. En 2018, en cambio, superaban el 50%. El volumen total de este mercado ha superado los tres billones de dólares.


Normas
Entra en El País para participar