El Corte Inglés vende a Cellnex su negocio de antenas móviles por 70 millones

El grupo de distribución explotaba 400 antenas instaladas en sus centros

Centro comercial de El Corte Inglés en el Paseo de la Castellana de Madrid.
Centro comercial de El Corte Inglés en el Paseo de la Castellana de Madrid.

El Corte Inglés continúa con su estrategia de desinversiones para reducir su endeudamiento. Esta vez con la venta de un negocio en parte desconocido para el gran público, pero que el grupo de distribución que preside Marta Álvarez ha explotado desde hace más de 20 años. El Corte Inglés ha llegado a un acuerdo con Cellnex, la operadora cotizada de torres y antenas de telecomunicaciones, para venderle los derechos de explotación de más de 400 antenas de telefonía que el grupo de distribución tiene instaladas en las azoteas de más de un centenar de sus centros, según señalan a CincoDías fuentes conocedoras de la operación. El precio final se acerca a los 70 millones de euros, cantidad que podría ampliarse si se cumplen determinados objetivos financieros.

Las antenas de cuya explotación ahora se desprende El Corte Inglés son operadas por los principales operadores de telefonía móvil del país, Telefónica, Vodafone, Orange y MásMóvil, según señalan las mismas fuentes. El negocio que generan estas antenas consiste en el canon que estos operadores pagan por la cesión del espacio. La operación permite a Cellnex, la antigua Abertis Telecom, acceder a ubicaciones estratégicas en las ciudades donde están situados estos establecimientos comerciales y seguir avanzando en su ambicioso plan de crecimiento. Entre las últimas operaciones se encuentran la compra de las torres de la británica Arqiva por 2.240 millones de euros, las 1.500 adquiridas a Orange en diciembre por 260 millones, o la adquisición en los primeros días de este año de la compañía portuguesa Omtel por 800 millones.

El acuerdo entre ambas partes no solo incluye el traspaso de estas antenas. Como parte del mismo, Cellnex se encargará de desarrollar la llegada de cobertura 5G a los grandes almacenes de El Corte Inglés, que se ahorrará la inversión que requeriría este proceso, según las fuentes consultadas. La operación, cerrada ya en sus términos principales, todavía está pendiente de cerrarse de forma definitiva.

De esta manera, El Corte Inglés continúa dando pasos en su objetivo de reducción de deuda. Esta operación computará dentro de su ejercicio fiscal que acabará este 29 de febrero, un periodo en el que se puso el objetivo de reducir su endeudamiento en 1.000 millones de euros. A cierre del primer semestre de su ejercicio fiscal, la deuda era de 3.114 millones.

En un principio, la compañía contaba con alcanzarlo a través de la venta de algunos de sus activos inmobiliarios, para lo cual creó junto a PwC el llamado proyecto Green, una cartera de 95 inmuebles de distinta naturaleza ofrecidos a inversores. Sin embargo, este no logró la demanda esperada.

El grupo ha optado por la venta selectiva de algunos de sus activos, que no necesariamente pertenecía a este listado, como el centro comercial Francesc Macià de Barcelona que vendió por 152 millones de euros. Pero la principal operación acometida en los últimos meses fue la venta de su filial informática, Iecisa, al grupo tecnológico francés Gfi. El importe final rondó los 350 millones de euros y fue la última operación en la que participó el expresidente de El Corte Inglés, Jesús Nuño de la Rosa, que dimitió de todas sus funciones en el grupo hace unos días.

Objetivo: desprenderse de todo negocio accesorio

Ventas. El Corte Inglés inició desde hace dos años un proceso de transformación con un objetivo prioritario: reducir todo lo posible el peso de su deuda, algo que a su vez serviría como vía de acceso a nuevas formas de financiación. De ahí la política de desinversiones en todos los negocios que el grupo considere accesorios, como ya ha hecho con Óptica 2000, vendida al grupo belga GrandVisión; con su división informática, vendida a Gfi, y ahora con la explotación de las antenas móviles. De fondo está la aspiración de la compañía de conseguir que su deuda sea considerada grado de inversión por parte de las agencias de rating.

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