Industria

El cemento español pierde competitividad y se resiente por la incertidumbre política

El consumo local subió un 5,9% en 2019 tras un segundo semestre de ralentización

El presidente de Oficemen, Víctor García Brosa, con el director general del colectivo de cementeras, Aniceto Zaragoza, esta mañana en la sede de Oficemen.
El presidente de Oficemen, Víctor García Brosa, con el director general del colectivo de cementeras, Aniceto Zaragoza, esta mañana en la sede de Oficemen.

"Los costes de producción de cemento en países cercanos como Argelia o Turquía están más o menos en la mitad de lo que soporta la industria cementera española", ha afirmado esta mañana el presidente de la patronal Oficemen, Víctor García Brosa, en rueda de prensa para hacer balance del ejercicio 2019.

Los costes de la energía o del mercado de asignaciones de CO2 vuelven a ser una de las principales cargas para el sector, según el representante de Oficemen, que no tienen en países extracomunitarios y que son menores en mercados de la UE como Francia o Almania.

A esta circunstancia que resta competitividad al cemento español se suma una ralentización en el consumo doméstico. El mercado local demandó 14,2 millones de toneladas de polvo gris en 2019, lo que implica un alza del 5,9%. La evolución de la demanda era de un 11% arriba en el primer semestre, lo que habla de un claro enfriamiento en la segunda mitad del ejercicio, cristalizando en una caída del 0,2% entre julio y diciembre. Solo en el último mes, el consumo ha sufrido un descenso del 10% respecto a diciembre de 2018.

La estimación que maneja Oficemen para 2020 está en un crecimiento del 2% en el consumo, a la espera de que la formación de Gobierno incida en una mayor ejecución de la obra pública licitada. Aniceto Zaragoza. Director general de Oficemen, ha llamado la atención sobre la práctica paralización de la obra pública y la ralentización del crecimiento en la construcción de viviendas y en la obra no residencial.

Oficemen estima que España debería estar en una media de 180.000 a 200.000 viviendas nuevas al año, en comparación con las 110.000 iniciadas en 2019. En cuanto a la obra pública, la asociación remarca la inversión del 2% sobre el PIB en países cono Alemania y Francia, mientras España se mueve en ratios del 1%.

Deslocalización

García Brosa ha hablado de una deslocalización de facto del sector cementero al señalar que las importaciones de clínker, materia prima del cemento, han subido un 167% en el año, hasta rozar el millón de toneladas, mientras la producción en España ha bajado en 1,3 millones de toneladas. En este sentido, el sector demanda medidas de ajuste en frontera que penalicen al cemento que entra en la UE sin pagar por emitir CO2. Este orocede esencialmente de Turquía, Argelia o Egipto.

En cuanto a la producción del parque español de cementeras, el dato de 2019 está ligeramente por debajo de las 17 millones de toneladas, "menos del 50% de la capacidad instalada", ha apuntado García Brosa. El sector mantiene una capacidad fabril de 35 millones de toneladas al año con la esperanza de que el consumo local se estabilice en una horquilla de 20 a 25 millones de toneladas y las exportaciones se acerquen a las 10 millones de toneladas.

Para la sostenibilidad de la industria, han resumido García Brosa y Zaragoza, son esenciales la reactivación de la inversión pública y medidas de apoyo como es el citado control en frontera de las importaciones, la inclusión de valores medioambientales en la contratación pública, la recuperación del estatuto de consumidores electrointensivos, y la apuesta por infraestructuras inteligentes que requieren hormigones de altas prestaciones.

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