Garamendi: los empresarios no aceptarán un "trágala" que limite la subcontratación

El líder patronal advierte de que mantener parte de la reforma laboral que quiere derogar el Gobierno "puede hacer que el país siga funcionando en desaceleración"

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha advertido este martes de que la patronal no aceptará un "trágala" en la negociación para derogar lo que el Gobierno ha denominado "los aspectos más lesivos de la reforma laboral".

En este sentido, Garamendi, en declaraciones a esRadio recogidas por Europa Press, ha avisado de que habrá problemas si la contrarreforma laboral retringe la libertad y la flexibilidad de las empresas. "Como se toque la subcontratación desde un punto de vista de no flexibilidad de las empresas tendremos un problema y ahí nosotros vamos a estar muy vigilantes", ha subrayado el líder de la CEOE.

Garamendi cree que España "se juega muchísimo" en esta negociación sobre los cambios a hacer en la reforma laboral, pues mantener parte de ella "puede hacer que el país siga funcionando en desaceleración" y su eliminación, por el contrario, causará problemas. "Lo digo con toda
claridad", ha añadido.

El dirigente empresarial ha asegurado que la CEOE tratará de "aminorar los daños" en esta negociación, como ha hecho con la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), y dirá que "no" a lo que impida a las empresas poder adaptarse a la realidad económica en un mundo además
globalizado. "Y diremos que no sin aspavientos y con mucha elegancia (...) A mí la foto no me importa nada", ha explicado.

Además de sentarse a negociar en el diálogo social, Garamendi ha afirmado que la CEOE también tratará de buscar apoyos en el Parlamento, especialmente en aquellos grupos que muestran coincidiencias en algunos temas.

Sobre la subida del SMI a 950 euros mensuales aprobada hoy por el Consejo de Ministros, el dirigente empresarial ha explicado que las organizaciones empresariales trataron de reducir la cantidad lo máximo posible porque llegar a los 1.000 euros hubiera sido una "debacle importante".

"Es una medida anacrónica, que rompe el mercado y hemos intentado aminorar los daños (...) Nosotros habríamos planteado un aumento del 1% ó del 1,5%. Al final ha sido un 5,5% pero hemos conseguido reducirla desde el 11% que se quería", ha argumentado.

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