Financiación

Las empresas españolas colocan por primera vez más bonos fuera que dentro del país

El 50,3% de las emisiones de 2019 se registró en el extranjero; solo Bankinter y Adif listaron su deuda en BME durante enero

Emisiones de deuda Pulsar para ampliar el gráfico

Se está perdiendo la batalla. Las empresas que prefieren registrar sus bonos en supervisores alternativos a la CNMV y en mercados que no sean BME ya son mayoría. Dublín, Luxemburgo e incluso Londres, pese al Brexit, son sus grandes destinos. El supervisor español avisa en su último informe trimestral de que la emisión de renta fija registrada en España se contrajo en 2019 un 11%, hasta los 90.066 millones, el 49,7% del total. Mientras, las colocaciones de empresas españolas en el exterior se incrementaron un 6,7%, hasta los 91.130 millones, un 50,3% del importe conjunto. Por primera vez en un ejercicio completo han emitido más fuera de España que dentro.

Pese a los denodados esfuerzos del gestor del mercado nacional y de las autoridades, con la CNMV a la cabeza, las empresas siguen viajando para colocar su deuda. BME se reúne periódicamente con los emisores para explicarles que ha rebajado las tarifas en torno a un 50%.

BME 32,94 0,00%

La CNMV también predica las ventajas de registrarse en España y destaca que ha acelerado al máximo el proceso de registro de folletos. Desde hace tiempo rebajó a dos días la verificación de los requisitos de admisión.

Ya en las líneas estratégicas del organismo que preside Sebastián Albella para 2019 y 2020 se incluyó que se adoptarían “medidas que simplifiquen la emisión y admisión de valores en España y, por tanto, que traten de mejorar la competitividad de los mercados de renta fija nacionales, que se espera que puedan rendir algún fruto durante 2019”. De momento, la inercia de salir fuera para colocar renta fija va ganando la partida.

El Ministerio de Economía está a punto de aprobar una reforma de la Ley del Mercado de Valores, que irá junto a la trasposición de la directiva para fomentar la implicación de los accionistas. Será otro balón de oxígeno para los emisores potenciales, puesto que las firmas que solo vendan bonos no tendrán que elaborar un informe anual de gobierno corporativo, como publicó CincoDías el 23 de mayo del año pasado. Hasta ahora sí, y este era un requisito casi exclusivo de España.

Endesa, Colonial y Aena sí han repatriado sus emisiones, o registrado las primeras, en la CNMV. Pero no ha habido más avances. En la oleada de deuda de enero, las operaciones registradas por parte de empresas españolas en la CNMV se pueden contar con los dedos de una mano. Y sobran tres. Fueron Bankinter, que colocó bonos verdes sénior no preferentes por 750 millones a siete años, y Adif, también con deuda ecológica a 10 años por 600 millones. El resto ha preferido viajar al extranjero.

Así ha ocurrido con las colocaciones de Santander, BBVA, CaixaBank, Abanca, Ibercaja o Sabadell, entre las entidades financieras, y con Cellnex, Red Eléctrica o Abertis en el segmento corporativo. El mercado español se ha perdido el grueso de estas emisiones, que han recalado en otros mercados, principalmente el irlandés. Y eso que la actividad ha sido gigante. En las dos primeras semanas de 2020 las emisiones en euros superaron los 140.000 millones, casi un 80% más que en el mismo periodo de 2019. E Irlanda continúa siendo la reina en la emisión de pagarés, con mucha diferencia.

Argumentos

Las razones que continúan pesando en la deslocalización de la deuda y que esgrimen los bancos de inversión son principalmente cinco. Pero las fuentes financieras y regulatorias consultadas señalan que en gran parte carecen de fundamento. Primera, la rapidez, la facilidad y la previsibilidad del proceso de emisión. La CNMV ya ha tomado cartas en el asunto. Segunda, la ley que ampara a los valores y el idioma de la documentación. Desde 2014 es posible presentar los folletos en inglés y bajo una legislación extranjera sin ningún problema. Tercera, la fiscalidad. Esto es un mito: no existe discriminación en función de la residencia del inversor. En la práctica, los rendimientos obtenidos por inversores no residentes no están sujetos a tributación o retención en España.

El cuarto argumento es la demanda. Es cierto que las emisiones se venden esencialmente entre extranjeros, pero esto no tiene ningún misterio: las registradas en la CNMV y listadas en BME tienen la misma demanda foránea. La quinta razón son los costes, aunque estos son equiparables en todos los mercados. Es más, las tarifas de los asesores legales fuera de España suelen ser significativamente más caras que las de los españoles.

 

Los emisores piden visibilidad en los plazos

Rapidez. Los emisores que viajan al extranjero para registrar sus emisiones continúan con su mantra: es necesaria más rapidez por parte de la CNMV. El supervisor ya rebajó a tres días la remisión de comentarios a las condiciones finales y a dos días en el caso de comentarios posteriores. Pero una parte de las empresas y los bancos sigue quejándose de que es más rápido acudir a Irlanda o Luxemburgo, donde el proceso es prácticamente automático. Cierto es que en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), donde los procesos son más rápidos, emisores como El Corte Inglés y Gestamp han disparado sus programas de pagarés de 500 a 1.200 millones y de 150 a 350 millones, respectivamente.

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