El virus chino infectará también a una maltrecha globalización

Su propagación dará nuevas razones para replantearse el comercio transnacional y las cadenas de suministro

Médicos en el Hospital Central de Wuhan.
Médicos en el Hospital Central de Wuhan.

Se están levantando más muros. Las guerras comerciales, el proteccionismo tecnológico y las barreras tipo Brexit han golpeado a la integración mundial en los últimos años. A medida que se propague el coronavirus de China, dará nuevas razones a los países y a las empresas para repensarse los méritos del comercio transfronterizo y las cadenas de suministro.

Restringir los movimientos puede ayudar a contener el virus que hasta el viernes había matado a 213 personas, infectado a casi 10.000 y llevado a la Organización Mundial de la Salud a declarar una emergencia sanitaria mundial. Dado que se espera que los chinos realicen más de 160 millones de viajes al extranjero este año, no es de extrañar que otras regiones estén limitando estrictamente la entrada de visitantes de la República Popular.

Entidades como HSBC y LG Electronics también están tomando medidas drásticas, prohibiendo los viajes a China. British Airways es una de las aerolíneas que ha suspendido los vuelos hacia y desde el país.

Estas medidas preventivas tienen el efecto añadido de avivar el miedo y la desconfianza hacia los “otros”. Al igual que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la importante perturbación del virus es un recordatorio de los peligros de depender económicamente unos de otros o de permitir que se concentren demasiadas manufacturas o ventas en un solo lugar.

Cierta preocupación está justificada. Starbucks, que daba por hecho el crecimiento en China, advirtió esta semana de que el virus ha supuesto un impacto financiero al cerrar temporalmente miles de establecimientos. Yangtze Optical Fiber and Cable, con sede en Wuhan, donde se originó el virus, representa el 55% de la producción mundial en volumen de un material esencial para los servicios de telecomunicaciones 5G, según los economistas de TS Lombard. La escasez empujará por fuerza hacia arriba los precios.

Es más, los debates que precedieron al brote ahora parecen menos alarmistas. Los legisladores de Washington y otros lugares están preocupados por la concentración de la producción de semiconductores. Lo mismo será cada vez más cierto para los equipos médicos y otros artículos importantes.

La precaución y el miedo ya se están imponiendo. El volumen de fusiones y adquisiciones transfronterizas cayó alrededor de un 25% el año pasado, mientras que las operaciones en general disminuyeron solo un 3%, según datos preliminares de Refinitiv.

La migración internacional neta a Estados Unidos cayó a su nivel más bajo en más de una década entre 2018 y 2019, mientras que el número neto de migrantes de la Unión Europea al Reino Unido también ha disminuido.

Una recepción más fría en el extranjero provocará que los jóvenes asiáticos brillantes desarrollen más negocios en casa. El coronavirus está destinado a infectar también a la globalización.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías