Corteva apuesta por Sevilla para la mayor instalación de I+D dedicada al cultivo de girasol

La compañía desarrolla productos fitosanitarios y edición genética de semillas

También controla sus cultivos mediante satélites y drones

Neal Gutterson, director de tecnología y vicepresidente senior de Corteva.
Neal Gutterson, director de tecnología y vicepresidente senior de Corteva.

Los resultados de 2019 no han sido los mejores para el sector agrícola español. El valor de la producción total cayó un 2,9% después de cuatro años de subidas constantes, mientras que los agricultores reclaman medidas ante “la falta de precios justos, el reto climático y la imposición de barreras comerciales”. Pero, a pesar de todo, las empresas de todo el mundo siguen apostando fuerte por los cultivos españoles.

Corteva Agriscience es una de ellas. La división de agricultura de la estadounidense DowDuPont, que se lanzó como compañía independiente el pasado junio, ha establecido su sede para España y Portugal en Sevilla. Ahí cuenta con el centro tecnológico de investigación de La Rinconada, la instalación de I+D más importante del mundo dedicada al cultivo del girasol.

Manuel Melgarejo, presidente de Corteva para España y Portugal, considera que “la riqueza que tiene España es el mosaico de cultivos”. De hecho, a pesar de los malos resultados de 2019, España es el país con mayor proporción de PIB agrario de la Unión Europea, que supone actualmente el 2,7%, según datos de Eurostat. “Hay una variedad enorme de productos, y las condiciones climáticas y de producción permiten producir cuando el resto de Europa no puede”, comenta a Cinco Días.

El negocio de Corteva se estructura en tres plataformas: la de productos fitosanitarios o de protección de cultivos, la de semillas y la digital. Neal Gutterson, director de tecnología y vicepresidente senior de Corteva, explica que una de sus prioridades ahora es centrarse en el consumidor. “Más que nunca antes, el consumidor de hoy quiere saber con un simple vistazo de dónde provienen los alimentos, dónde se cultivan y qué impacto ambiental han tenido”, sostiene.

Cultivo de girasoles en un invernadero de Corteva en La Rinconada, Sevilla.
Cultivo de girasoles en un invernadero de Corteva en La Rinconada, Sevilla.

Por eso, la compañía está desarrollando tecnología como la edición genética Crispr, capaz de diseñar una planta mejorada y resistente a las enfermedades sin incluir ADN de una especie diferente. De este modo, es capaz de crear plantas nutritivas que podrían nacer en la naturaleza o desarrollarse a través de la reproducción convencional, pero más rápido y de manera más eficiente.

Además, la empresa ha avanzado hacia la agricultura de precisión mediante drones y satélites para optimizar los recursos de los cultivos. “Los agricultores no pueden estar ahí en todo momento”, afirma Gutterson, “pero a cada segundo del día podemos ver sus tierras desde el satélite y ofrecemos análisis que les dicen cuán saludable es su cultivo. Si hay un problema podemos resolverlo antes de que se agrande y podemos rociar solo la parte infectada, sin alterar el resto”.

Las instalaciones de La Rinconada tienen 400.000 metros cuadrados de cultivo para el desarrollo de especies, 10.000 de invernaderos y 1.500 de laboratorios. Actualmente, la plantilla en España es de más de 500 empleados que, según los representantes de Corteva, no tienen porque estar reñidos con la digitalización de la agricultura. “Habrá más automatización, pero seguiremos necesitando gente. Será un trabajo más preciso y las máquinas les servirán de apoyo a los agricultores”, defiende Gutterson.

Con el objetivo de que las futuras generaciones estén preparadas para estos cambios, en octubre de 2019 la compañía presentó la Cátedra en Agricultura Digital y Sostenibilidad junto a la Universidad de Sevilla. Hace unas semanas, se unió también con la Universidad de Lleida para lanzar la Cátedra de Malherbología, una ciencia dedicada al estudio y control de malezas dentro de la disciplina de la sanidad vegetal y la protección de cultivos. “Estamos intentando formar agricultores para que sean más innovadores”, remarca Gutterson, y para que sean conscientes del bien real que hacen preservando el medio ambiente”.

Una 'startup' con 200 años de historia

  • Única. Desde que salió a Bolsa en junio de 2019, Corteva Agriscience se ha convertido en la única compañía cotizada 100% agrícola del mundo. “Nuestro presente y futuro son completamente agrícolas. Nos dedicamos a ello porque nos apasiona y creemos que hay algo especial que podemos aportar a la sociedad”, asegura el presidente para España y Portugal, Manuel Melgarejo.
  • Independiente. Aunque ahora es una compañía independiente, Corteva se funda a partir de la herencia de Dow, DuPont y Pioneer, con lo cual, para Melgarejo, son “una joven startup con más de 200 años de historia” en sus espaldas. De hecho, opera en 130 países de todo el mundo, emplea a 22.000 personas y obtiene unas cifras de negocio de en torno a los 14.000 millones de dólares (12.788 millones de euros) en ventas. Las ventas netas crecieron un 6% en el cuarto trimestre, finalizado en diciembre, junto con las orgánicas, que alcanzaron un 9% más.
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