Suiza vende menos relojes que nunca, pero gana más dinero

Cada vez se venden más relojes que superan los 2.800 euros, mientras que se hunde la exportación de los más baratos

Relojes suizos Pulsar para ampliar el gráfico

Ni siquiera las protestas vividas a lo largo de los últimos meses en Hong Kong han conseguido echar por tierra la buena racha de la relojería suiza en los últimos años. De hecho, 2019 confirma la tendencia que venía repitiéndose desde los últimos cursos: menos unidades exportadas, pero muchos más ingresos. El ejercicio 2019 terminó con 20,6 millones de relojes suizos vendidos por todo el mundo, y aunque esta cifra supone unos nueve millones de relojes menos que en el año 2000, la facturación total de las ventas ascendió hasta superar los 20.000 millones de francos suizos, algo más de 19.000 millones de euros al cambio actual. El pasado año fue, por lo tanto, el que menos exportaciones registró de toda la historia, pero el mejor en facturación en términos comparativos.

Las cifras las ofrece la Federación de la Industria Relojera Suiza, la patronal del sector que reúne a marcas emblemáticas del país como Zenith, Breitling, Omega, Patek Philippe, Rolex o Panerai. Y la explicación a esta tendencia es muy simple, tal y como señala un portavoz de la asociación: “Las ventas de los relojes que se encuentran en el rango inferior de precio, es decir, menos de 200 francos [187 euros al cambio], han caído casi un 50% desde el año 2000”. En el mismo periodo, sin embargo, aquellos de más valor han ido aumentando progresivamente el número de ventas. Los que se mueven entre los 200 y los 500 francos (187 y 467 euros) han crecido un 26,1%, los que oscilan entre 500 y 3.000 francos (460 y 2.804 euros) lo han hecho un 4,7% y, por último, los que cuestan más de 3.000 francos han crecido un 241,1%, “una subida sin precedentes”. Hace casi dos décadas, de hecho, los relojes de más de 2.804 euros suponían para la industria casi 3.000 millones de euros en exportaciones. Hoy, sus ventas superan los 13.000 millones, casi un 350% más.

El aumento de las grandes fortunas en países como China, Japón, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí, así como el auge de una nueva clase media, explica en buena medida el crecimiento de las piezas de mayor valor, apuntan desde la federación. “Hay un nuevo sector de la población interesado en hacerse con estos relojes, también como inversión a largo plazo”. Es algo que también confirma Richard Tilles, presidente de Circa-Mondiamo, una plataforma de reventa de relojes exclusivos: “En los últimos años vemos cómo el smartwatch va perdiendo peso en favor del reloj mecánico de toda la vida. Muchos clientes se hacen a día de hoy con una de estas piezas para venderlas a corto y medio plazo y ganar rentabilidad”.

Asia, el principal mercado comprador, sigue marcando el ritmo un año más, con China, Japón y Singapur como países que crecen ejercicio tras ejercicio. Hong Kong, por su parte, pese a seguir siendo la región del mundo que más dinero gasta en estas piezas, ha caído en número de ventas, al pasar de los 2.800 millones de euros de 2018 a los 2.483 millones en 2019. Las protestas que en los últimos meses se han vivido en el seno de la región administrativa especial china, apuntan desde la patronal suiza, son la causa por la que en 2019 no se ha superado el récord de ventas, que continúa fijo en el año 2015, cuando se vendieron 19.615 millones de euros. “La antigua colonia británica experimentó una caída del cuarto trimestre del 26% y, por lo tanto, redujo en más de cuatro puntos el beneficio total durante este periodo”, explican desde la organización. Otro de los principales mercados, Estados Unidos, crece levemente, mientras que las ventas en Europa han quedado casi estancadas.

Temor al coronavirus

Los datos relativos a 2019, hechos públicos ayer, también se hacen eco del coronavirus surgido en Wuhan (China). La enfermedad “influirá negativamente en las ventas de relojes suizos en todo el mundo”, estima Patrik Schwendimann, miembro de la citada federación y analista financiero. La razón, argumenta, es el más que probable freno que sufra el turismo nacional en plena celebración del Año Nuevo chino. Estas semanas, apunta, se produce la segunda mayor ola de compras interna de todo el año en el gigante asiático.

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