El ‘safety car’ de Lawrence Stroll sale al rescate de Aston Martin

El canadiense se hizo rico relanzando Michael Kors y ahora puede invertir en la automovilística

El multimillonario Lawrence Stroll.
El multimillonario Lawrence Stroll.

Era un apasionado del motor, pero para cumplir sus sueños tuvo que hacer fortuna en la moda, salvando empresas en crisis y haciéndose rico por el camino. El canadiense Lawrence Sheldon Strulovitch (Montreal, 1959), más conocido como Lawrence Stroll, hizo fortuna (2.600 millones de dólares) vendiendo Pierre Cardin y Ralph Lauren en su país y luego invirtiendo en Tommy Hilfiger y Michael Kors; es copropietario de un equipo de Fórmula 1 y posee una colección millonaria de Ferraris. Ahora quiere añadir a su catálogo la marca de los coches favoritos de James Bond, Aston Martin.

Nació en una familia judía en Quebec y trabajó en el sector de la moda desde joven. Un amigo y socio, Sean O’Donnell, cuenta en The Telegraph que mientras su pandilla, Los Halcones, jugaba, él se iba a trabajar los fines de semana con su padre, Leo Strulovitch, que ya era un empresario exitoso. Vendía ropa de Pierre Cardin en Canadá en los setenta y siguió con Polo Ralph Lauren. Stroll adquirió los derechos de esta para Europa y conoció al hongkonés Silas Chou, ejecutivo de Ralph Lauren y miembro de una familia importante del textil de la antigua colonia británica.

Juntos crearon Sportswear Holdings e invirtieron en 1989 en el prometedor pero desconocido diseñador de ropa Tommy Hilfiger. Venderían la empresa en 2006 a Apax por 1.600 millones de dólares (Apax haría lo propio en 2010 por casi el doble).

En 2000, Stroll y Chou apostaron por las joyas de lujo de la histórica firma británica Asprey & Garrard (100 millones de libras), que vendieron antes de entrar, en 2003, en Michael Kors, comprando una participación mayoritaria por 100 millones de dólares cuando estaba al borde de la quiebra. La diversificaron hacia los bolsos y el lujo asequible y la sacaron a Bolsa en 2011. A los tres años, cuando Stroll vendió, ya valía 20.000 millones de dólares.

Stroll es propietario del circuito canadiense de carreras automovilísticas Circuit Mont-Tremblant, donde llegó a celebrarse Fórmula 1 en los sesenta. Cuando lo compró, organizó una carrera y los vecinos le denunciaron. “Entiendo que a la gente no le guste el ruido y desee tranquilidad, en cuyo caso lo que deben hacer es no mudarse cerca de circuitos, aeropuertos o pistas de esquí”, dijo entonces en el Montreal Gazette.

En 2018, Stroll lideró un consorcio de inversores para comprar por 117 millones de dólares la escudería de Fórmula 1 Force India, que estaba en concurso de acreedores, y que fue renombrada como Racing Point. Tiene una gran colección de más de 20 coches, compuesta en su mayoría por Ferraris. En 2013 llegó a pagar 27,5 millones por un modelo de 1967 en una subasta. Le gusta apretar el pie cuando corre con ellos en circuitos: “No pienso en ella [se refiere a los coches en femenino] como una pieza de museo o en el valor de lo que estoy conduciendo”.

También es concesionario de la marca en Quebec. “Simplemente creo que soy un tío como cualquier otro. A la mayoría de los tíos les encantan los coches. Me enamoré de ellos a una edad muy temprana: tenía pósteres en la pared de mis coches favoritos”, contaba en el portal GrandPrix247.

Otras de sus caras adquisiciones son un yate de 200 millones llamado Faith (fe) y una planta de One57, el edificio de los millonarios de Manhattan por 55,5 millones en 2014. La vendería cuatro años después con ligeras pérdidas.

La familia

Está casado con la belga Claire-Anne Stroll, que dirige un negocio de moda llamado Callens (su apellido de soltera), con líneas de ropa inspiradas en el deporte. Tienen dos hijos. Chloe es actriz y cantante, mientras que Lance, de 21 años, es piloto de carreras, campeón en Fórmula 4 y Fórmula 3. Saltó a la Fórmula 1 en 2017 gracias al patrocinio paterno: primero en el equipo Williams, con resultados notables en su primer año y peores en el segundo. En 2019 pasó a la escudería de su padre, donde su resultado también ha sido pobre (el coche tampoco es un bólido). “Solía acompañarme cuando tenía cuatro o cinco años. Teníamos una relación muy cercana y la seguimos teniendo; imagino que eso le contagió el gusanillo”, cuenta el padre.

Stroll vive en Gstaad (Ginebra), pero también tiene viviendas en su tierra, en Londres y en la isla de Mustique (San Vicente y las Granadinas). A sus fiestas acuden como invitados Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones o Sarah Ferguson, y en la lista de la revista Forbes de multimillonarios aparece en el puesto 877.

Aston Martin

Ahora Stroll es favorito para quedarse con Aston Martin, la automovilística británica, después de que la china Geely haya perdido el interés. Su inversión se situaría en torno a los 200 millones de libras (180 millones de euros), por lo que cerca del 20% de la compañía pasaría a estar bajo su control.

Aston Martin ha contactado con varios inversores para realizar una ampliación de capital ante la necesidad de financiación por la caída de ventas y el aumento de costes y podría decidir su plan de acción a finales de este mes, según Bloomberg. El día 7 emitió un nuevo profit warning para 2019, advirtiendo de una caída del ebitda a casi la mitad que el año anterior. Desde su debut en Bolsa en octubre de 2018, el precio de las acciones de la empresa se ha desplomado casi un 75%. En la última semana, desde que se conoció la retirada de la puja de Geely, ha perdido un 13%. Su valor bursátil es de unos 1.000 millones de libras, no muy lejos de los 1.200 millones de dólares a los que se acerca su deuda neta. La esperanza está en su primer todoterreno, el DBX. La compañía ya ha quebrado varias veces, pero se ha mantenido fuera de los grandes grupos mundiales.

Aston Martin tuvo equipo en Fórmula 1 en los años cincuenta, ha patrocinado a Force India (en manos de Stroll) y ahora lo hace con Red Bull. La entrada del millonario abriría todas las posibilidades, pero la principal es que el safety car de Stroll saldría a la pista y daría a la compañía margen para recuperar terreno.

La excepción a la regla

No todas las inversiones de los socios Lawrence Stroll y Silas Chou les han salido bien. En los ochenta tomaron el control de la marca inglesa –luego nacionalizada parcialmente española– Pepe Jeans.

No consiguieron impulsar las ventas en Estados Unidos y acabaron vendiendo su participación.