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Las empresas españolas, preparadas para el Brexit

La automoción concentra el 21,5% de las ventas y diversifica mercados para limitar el impacto. Aena, IAG y Ferrovial respiran con la prórroga para negociar fronteras

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Las empresas españolas van a afrontar un Brexit que deja partes esenciales del marco de relaciones entre la UE y Reino Unido para una negociación posterior. Si no se produce el enésimo retraso, el 31 de enero se activará un tira y afloja que debe culminar a finales de año con la marcha oficial del Reino Unido. Algunas de las mayores referencias del Ibex 35 tendrán que activar planes de contingencia que llevan meses preparando para esta situación inédita.

Reino Unido pasará a ser un “tercer país” y las relaciones comerciales no estarán libres de cargas. Se trata del cuarto mayor comprador de bienes para España, con una cuota del 6,9%, por debajo de Alemania, Francia y Portugal. Los gravámenes impactarán en sectores como la automoción. En 2018, las exportaciones españolas llegaron a 18.413 millones a ese país, de las que un 21,5% correspondieron a vehículos, motos y componentes.

Los fabricantes están ya diversificando sus exportaciones y optimizando las importaciones, como destacan fuentes de la patronal. En ese sentido, resaltan el crecimiento de las ventas en 2019 a Francia e Italia, primer y cuarto comprador de coches a España, y a otros destinos minoritarios como Japón, Marruecos, Sudáfrica o Israel. La imposición de aranceles supondrá un coste de 370 millones de euros.

Para la elaboración de esos planes de contingencia, el ICEX puso en marcha hace un año el “cheque Brexit”, que suponía descuentos del 60% para grandes y medianas y del 80% para pymes. Unas ayudas de las que se han beneficiado, según sus cálculos, en torno a 7.000 exportadores regulares.

Reino Unido también tiene un peso vital en la inversión extranjera y en el turismo. Es el segundo mayor inversor extranjero en España, con un stock acumulado de 57.000 millones hasta 2017, solo detrás de EE UU, mientras que es el primer emisor de turistas a España, con 18,5 millones de viajeros al año, un 22,5% del total. Ambas variables incidirán de forma negativa entre los receptores españoles de inversión y turismo si, tal y como ha sucedido desde 2016, la libra sigue depreciándose frente al euro.

Íntimamente ligada al turismo, Aena respira con un Brexit acordado y una negociación que concluya con fronteras blandas. El operador aeroportuario ya mejoró el año pasado sus expectativas de tráfico aéreo, cuando el riesgo de Brexit parecía inminente, pero se alejaba la amenaza de una ruptura violenta.

Reino Unido es el primer emisor de turistas y el segundo mayor inversor en España

Margen en el aéreo

La cotización y estrategia de IAG y Ferrovial han estado pendientes de los vaivenes del Brexit los dos últimos años. El holding de aerolíneas que engloba a British Airways, Iberia, Vueling, Aer Lingus y Level llegó a vetar su capital, en febrero de 2019, al acceso de inversores ajenos a países de la UE. Se trataba de blindar una participación superior al 50% en manos comunitarias, tal y como ordena la regulación europea de control y propiedad de las compañías aéreas. Casi un año después, IAG ha subido la barrera declarando que un 39,5% de sus acciones son propiedad de inversores foráneos, frente al 47,5% de un año atrás.

IAG y el resto del sector aéreo gozarán de una prórroga hasta final de año para adaptar su accionariado, por lo que el divorcio no se dejará sentir a corto plazo. Pese a este colchón, IAG ha insistido en que su nacionalidad es 100% española y sus dos referencias con certificado de operaciones (AOC) español, Iberia y Vueling, han pasado el examen de la Agencia Española de Seguridad Aérea (Aesa) para mantener sus permisos. Aer Lingus y Level, por su parte, tienen el respaldo de las autoridades de Aviación Civil de Irlanda, Francia y Austria. Ahora es la CE la que debe darles libertad para volar en la UE.

En el momento de la configuración de IAG, la matriz local de Iberia, IB Opco, separó los derechos políticos de los económicos, y es la española Garanair (El Corte Inglés) quien tiene mayoría (50,1%) en los referidos derechos políticos. Todo un escudo antiBrexit.

Desde Iata se ha reclamado que se mantenga a Reino Unido como miembro de la Agencia Europea de Seguridad Aérea y se alcance un acuerdo con la Aviación civil británica (CAA) para relajar al máximo las fronteras. Esta, o cualquier otra solución, será materia prioritaria de diálogo este año.

Ferrovial, por su parte, busca una mayor diversificación geográfica, especialmente en América, después de haber dependido fuertemente de Reino Unido. La compañía está en proceso de vender la filial local de servicios Amey y mantendrá fuerte exposición en el negocio aeroportuario, con el 25% del aeropuerto londinense de Heathrow y un 50% en Aberdeen, Glasgow y Southampton.

En todos ellos Ferrovial dice confiar en los planes acordados entre la UE y Reino Unido para el mantenimiento de las operaciones aéreas. La mayor incertidumbre, por tanto, se refiere a una supuesta desaceleración económica que lastre el tráfico aéreo.

La firma de infraestructuras decidió blindar en 2018 cuatro años de dividendos recibidos desde este mercado por los activos aeroportuarios, con coberturas por un valor de 641 millones de libras. El grupo también trasladó de Oxford a Ámsterdam la cabecera de sus sociedades internacionales con el objetivo de que se mantuvieran bajo el paraguas de la UE.

 

Telefónica y Cellnex vigilarán los detalles de salida y la transición

Telefónica ha puesto en marcha distintos planes de contingencia con respecto al Brexit, e incluyendo en su plan estratégico el impacto que podría tener en la compañía la salida de Reino Unido de la Unión Europea. En el escenario actual, fuentes de Telefónica indican que la compañía seguirá apoyando a los consumidores y empresas del Reino Unido.

“Nos comprometemos a garantizar que los clientes sigan recibiendo el servicio que esperan y necesitan cuando el Reino Unido deje la UE”, destacan. “Como cualquier otra empresa, estamos tomando las medidas necesarias para estar preparados ante cualquier cambio en las condiciones del mercado que se deriven de la salida de Reino Unido de la UE”, señalan desde la teleco, añadiendo que continuará analizando la situación, a medida que se vayan conociendo detalles adicionales de los acuerdos de salida.

Reino Unido es uno de los cuatro mercados fundamentales de Telefónica, junto a España, Brasil y Alemania. En los nueve primeros meses de 2019, aportó más del 14% de los ingresos del grupo. Reino Unido encabezó el crecimiento, con un incremento de los ingresos de 4,7% orgánico. La filial O2 cerró septiembre con más de 34,42 millones de accesos, un 5,6% más, de los que 34,08 millones corresponden a telefonía móvil.

Cellnex, por su parte, destaca que en el escenario actual hay tranquilidad, dado que finalmente el Brexit se ha hecho con acuerdo. La empresa cree, no obstante, que habrá que prestar atención al periodo de transición, que se ha acelerado frente al plan inicial. La apuesta de Cellnex por Reino Unido es muy fuerte a pesar de esta situación. De hecho, está en proceso de adquisición de las torres de móvil de Arqiva, una de las mayores de su historia, en una transacción que supera los 2.300 millones de euros. Cellnex prevé cerrar la adquisición durante el verano. La empresa decidió cubrirse ante los posibles movimientos en los tipos de cambio entre la libra y el euro. Con la compra, Cellnex superará los 8.000 emplazamientos de telefonía móvil en el país.

Iberdrola renueva contratos y se prepara para posibles cambios regulatorios

Iberdrola ha detallado en más de una ocasión las medidas a adoptar para afrontar el Brexit. La salida de Reino Unido de la UE, que ya es un hecho, implica que relación comercial entre las partes las regularía la Organización Mundial de Comercio (OMC), por lo que Iberdrola ya ha tomó medidas frente al riesgo, como la revisión de los contratos y el adelantamiento de los pedidos. La energética española, propietaria de la eléctrica Scottish Power, ha tenido en cuenta en su plan frente al Brexit, las fluctuaciones del tipo de cambio y el tipo de interés.

Según un informe de 2019, cualquier impacto en la economía de Reino Unido y en los negocios del grupo “se administrarán en función de su evolución futura”. En este sentido, “un amplio equipo” se ha dedicado a monitorizar cualquier riesgo potencial que pudiese surgir desde el punto de vista regulatorio (su filial es una de las principales distribuidoras de Escocia) y ha mantenido contacto permanente con el Gobierno y los reguladores británicos para minimizar el impacto. Entre estos, Iberdrola ha tenido en cuenta la posible interrupción en la cadena de suministro, como retrasos en la importación de equipos y componentes clave para sus principales proyectos (los de eólica marina en el Mar del Norte) que no impidan cumplir los plazos. Para ello, ha venido realizando pedidos adicionales para aumentar los niveles de stock. Asimismo, el grupo ha evaluado las necesidades de almacenamiento adicionales.

Sobre el tipo de cambio, ha cubierto el riesgo en los contratos en vigor, especialmente los que considera contratos críticos, en los que ha evaluado su posible exposición a nuevas tarifas y aranceles, como los de energía. También ha tenido en cuenta posibles restricciones al movimiento de sus empleados, tanto el de los ciudadanos de la UE que trabajan en el Reino Unido, como el de los asignados a otras empresas internacionales del grupo que podrían trasladarse al país. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha declarado siempre su compromiso con Reino Unido y con el ambicioso de inversiones en el país.

Santander y Sabadell hacen planes ante una posible caída de sus ingresos en Reino Unido

Dos bancos españoles, Santander y Sabadell (a través de su filial TSB), cuentan con una destacada presencia en Reino Unido. Ambas entidades llevan varios años preparándose ante un posible Brexit duro, algo que parece descartado. El principal problema para ambos bancos en la actualidad es el previsible deterioro de la economía británica, lo que impactaría directamente en su negocio en Reino Unido.

Santander presentará el próximo día 29 de enero sus resultados correspondientes a 2019. Sus ganancias totales se verán deslucidas por el impacto negativo correspondiente a la revisión en septiembre del fondo de comercio adscrito a su filial británica y que arroja un deterioro de unos 1.500 millones de euros, que achaca al difícil entorno regulatorio y a la incertidumbre generada por el Brexit en el crecimiento económico de Reino Unido.

El mercado está muy atento a posibles nuevos efectos que han tendido en los resultados de 2019 su posición en Reino Unido y como puede evolucionar el negocio de su filial británica en 2020.

Santander como Sabadell con TSB cuentan con filiales en Reino Unido totalmente independientes, con destacadas coberturas sobre la libra, y con financiación propia, que funciona como un cortafuegos para limitar los contagios.

TSB explica que al ser un banco “puramente” retail doméstico sin operaciones comerciales fuera del Reino Unido, el impacto del Brexit será “el que tendría en la economía en el Reino Unido y en el mercado hipotecario y inmobiliario”. Algo similar afirman desde Santander, que ya ha llevado a cabo la separación de su negocio de banca de inversión y comercial.

Las dos entidades han avisado a clientes que puedan verse afectados por tener fondos transfronterizos entre España y Reino Unido.

Santander también ha alertado en su último folleto en ese país de la “gran incertidumbre” que genera la salida de Reino Unido de la UE e insiste en que los acontecimientos políticos en la región pueden tener un impacto negativo “material” sobre su negocio. Esta advertencia está recogida en el folleto de una emisión de deuda senior por 1.250 millones de dólares lanzada hace un mes en Reino Unido. A.G .

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