China prohíbe viajar a 41 millones de personas para prevenir la extensión del virus

La OMS considera que es "demasiado pronto" para declarar alerta internacional, mientras los fallecidos suben hasta 25

Viajeros con mascarillas en una estación de tren de Hong Kong. virus de wuhan
Viajeros con mascarillas en una estación de tren de Hong Kong.

Las autoridades chinas siguen aumentando las medidas de prevención para evitar la extensión del virus respiratorio 2019-nCoV, cuyo brote ha dejado ya 25 muertos y 830 afectados, principalmente en la provincia de Hubei. Pekín ha restringido los transportes públicos en 10 ciudades de esta provincia, dejando a 41 millones de personas confinadas en sus ciudades.

En algunas de ellas, como Zhijiang, permanecen cerrados todos los espacios públicos menos hospitales, farmacias, supermercados y gasolineras. Además, en todo el país se han cancelado varias celebraciones del Año Nuevo lunar, que comienza mañana, a fin de evitar aglomeraciones, y se han cerrado atracciones desde Disney Shanghai hasta la Ciudad Prohibida de Pekín.

Con todo, y pese a que la enfermedad ha llegado a otros siete países, la OMS consideró ayer que es demasiado pronto para decretar una alerta sanitaria internacional.  Tras dos días de reuniones en la sede de la OMS en Ginebra, un comité de emergencia formado por expertos médicos de diversos países descartó por ahora la posible alerta.

El director general de la OMS señaló que la no declaración de alerta global "no significa que no pensemos que la situación sea grave", y explicó que han concluido que "aunque se ha convertido en una emergencia sanitaria en China, aún no se ha convertido en una emergencia internacional". Añadió que por ahora la OMS "no recomienda restricciones a los viajes o al comercio", aunque sí la puesta en marcha de controles en los aeropuertos, y subrayó que "todos los países deben tomar medidas para detectar posibles casos de coronavirus, también en instalaciones sanitarias".

Los esfuerzos, en todo caso, se están viendo condicionados por las noticias de que algunos de los pacientes infectados no han mostrado síntomas de fiebre. Un hecho que complica sobremanera el control del brote, pues la medición de la temperatura corporal es el principal elemento de control tanto para los viajeros que llegan de las zonas afectadas.

La crisis sanitaria tiene también una vertiente política, y la poderosa maquinaria censora china está permitiendo las críticas a las autoridades locales de Wuhan. Según la agencia Reuters, los residentes han hecho acopio de productos, vaciando los tanques de las gasolineras y los estantes de los supermercados.

Las autoridades de Wuhan han comenzado a construir un hospital "especial" con 1.000 camas para pacientes infectados, informó hoy el estatal Diario del Pueblo. En un mensaje publicado en su cuenta de la red social Twitter (plataforma censurada en China), el rotativo indicó que está previsto que las obras concluyan el 3 de febrero. Otras ciudades como Hong Kong están habilitando zonas de cuarentena ante el riesgo de nuevos contagios.

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