Capital riesgo

Arcano lanza Balboa como fondo cerrado tras fracasar su salida a Bolsa

El vehículo invertirá en empresas de Silicon Valley y contará con un patrimonio de hasta 150 millones de euros

Álvaro de Remedios, presidente y fundador de Arcano.
Álvaro de Remedios, presidente y fundador de Arcano.

Arcano cambia de estrategia y lanza su fondo Balboa para invertir en empresas tecnológicas en etapas iniciales (start ups) a través de una fórmula privada, como ya aparece registrado en la CNMV y como publicó CincoDías el pasado 26 de noviembre. El producto, diseñado para que cotizara en la Bolsa española y contara con liquidez total, ha sido reformulado, después de comprobar que los inversores estaban dispuestos a entrar en una versión clásica de este producto, sin cotizar.

El tamaño del fondo oscilará, como estaba diseñado en un principio, entre los 100 y los 150 millones de euros. Fuentes financieras señalan que el problema de la OPS de Balboa, que fue cancelada en noviembre, estaba en las comisiones que debían abonarse a los bancos colocadores y que restaban, de entrada, rentabilidad al proyecto. Las entidades que pilotaban la colocación, además del propia Arcano, eran Santander y JB Capital, como coordinadores, acompañados de AVR Capital, Banco Carregosa, Norbolsa y Octavian

La estructura de la salida a Bolsa era similar a la de una socimi que se estrena para lograr capital y posteriormente invertirlo. Es decir, Balboa no cuenta con ningún activo, sino que su misión era rentabilizar sus inversiones con apuestas en otros fondos de venture capital, el segmento del capital riesgo que invierte en empresas tecnológicas en fases inicales.

La música sonaba a las mil maravillas, pero el libro nunca se cubrió y el estreno, dispuesto para el 22 de noviembre, tuvo que cancelarse el día antes.  La novedad era que Balboa permitiría acceder a este producto a pequeños inversores -los fondos de private equity tienen unos umbrales de entrada de al menos 100.000 euros- y además gozaría de la liquidez de una empresa cotizada. Es decir, los inversores podrían deshacer su posición antes de que se cumplan los largos plazos del capital riesgo, habitualmente entre tres y cinco años. A fin de cuentas, Arcano planteaba el lanzamiento de Balboa como una oportunidad para los inversores institucionales y los family offices europeos salvar la poca presencia del sector tecnológico en la Bolsa del Viejo Continente.

Hubiera tenido mayor acogida una propuesta dirigida a los particulares, que no tienen acceso a este tipo de vehículos. Pero las ofertas públicas en puridad –con tramo minorista– están prácticamente proscritas desde el fiasco de la salida a Bolsa de Bankia, que obligó después a que se devolviera el dinero a la mayor parte de los pequeños inversores. Entraron alrededor de 400.000 en el estreno de julio de 2011. La OPV de Aena en 2015 también tuvo un hueco para los pequeños inversores. Aunque mínimo, tan solo un 10% del total.

En la colocación de un producto similar a Balboa, la de Dinamia en 1997, se destinó a los particulares el 35% del total. También era una sociedad de capital riesgo, pero centrada en inversiones españolas y de sectores más habituales, como el hotelero o el de venta minorista. Fue propietaria de High Tech Hotels y de la cadena de perfumerías Bodybell.

La idea de Balboa fue bien vista por la CNMV, pero el escepticismo sobre un producto de este tipo en Bolsa provocó que no se cubriera el libro. Pese a que, precisamente la idea era diversificar el inversor, como explicó Álvaro de Remedios, presidente y fundador de Arcano en una entrevista publicada a CincoDías el 12 de noviembre.

El ejecutivo buscaba "un mix de inversores institucionales de Bolsa, que valoran acceder a través de Balboa a un segmento muy atractivo como la tecnología", junto a los clásicos compradores de estos fondos, como los family offices. "La colocación se hubiera cubierto sin problemas si hubiese sido un fondo de capital al uso", señala una persona conocedora de las entrañas del proyecto.

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