Los desafíos y oportunidades de una IAG que habla aún más español

El nombramiento de Luis Gallego como CEO del holding conforma una cúpula en la que el dominio de los ejecutivos españoles es indiscutible

Cuando en noviembre de 2010 Iberia y British Airways firmaron su histórico acuerdo de integración bajo el paraguas común de IAG, surgieron dudas y temores de que el nuevo holding acabase teniendo un sabor netamente británico y perdiese poco a poco cualquier rastro de españolidad. Nueve años después y lejos de cumplirse esos presagios, IAG se prepara para un cambio de liderazgo –con el nombramiento del hasta ahora presidente y CEO de Iberia, Luis Gallego, como consejero delegado del holding– al frente de una cúpula en la que el dominio de los ejecutivos españoles es un hecho. Con Antonio Vázquez como presidente, Gallego como primer ejecutivo, Alex Cruz en British Airways, Fernando Candela como CEO de Level, y muy posiblemente otro español para sustituir a Gallego a los mandos de Iberia, la alta dirección de IAG habla hoy bastante más español que inglés. Solo Aer Lingus, bajo el mando del irlandés Sean Doyle, permanece como excepción a una gestión española que no ha generado tensiones visibles desde la parte británica del conglomerado, en un ejemplo de humildad, flexibilidad y apertura de miras del que en España haríamos bien en tomar nota.

El nombramiento de Luis Gallego en sustitución de Willie Walsh es una apuesta bien jugada. La excelente labor que el ejecutivo español ha realizado en Iberia en los últimos años resulta indiscutible y le acredita sobradamente para ponerse al frente de IAG, uno de los tres grandes grupos europeos de aerolíneas, junto a Lufthansa y Air France-KLM. Desde que asumió la presidencia de Iberia en 2014, Gallego ha saneado en profundidad la compañía, que en 2019 registró el mayor crecimiento en número de pasajeros transportados entre las principales aerolíneas grupo, por encima de sus compañeras en IAG British, Vueling y Air Lingus. El gran reto que espera al ejecutivo español como primer directivo tiene más que ver con un entorno de negocio cada vez más complejo, en el que se mezclan las tensiones comerciales y políticas –con el Brexit a la cabeza– con la creciente competencia y las exigencias regulatorias, especialmente en materia de descarbonización, que con las posibles tensiones de una integración que está ya plenamente consolidada. El holding, que despidió 2019 con una rentabilidad del 17%, posee actualmente una flota de 466 aviones, transporta a más de 118 millones de pasajeros al año y acaba de culminar la compra de Air Europa. Un gigante con músculo suficiente para afrontar los desafíos de un mercado en pleno cambio, en el que el ahorro de costes, el crecimiento del negocio low cost, la apertura de nuevas rutas y la firma de alianzas estratégicas será determinante para luchar por el liderazgo.