Bajadas de lujo con un plus de adrenalina o relax

Pistas singulares en Canadá, Japón, Eslovenia o por Marruecos

Un esquiador baja por una de las pistas de la estación canadiense de Whistler, una de las más grandes y animadas de Norteamérica
Un esquiador baja por una de las pistas de la estación canadiense de Whistler, una de las más grandes y animadas de Norteamérica

Hace frío, la nieve cae y el sol brilla: el escenario perfecto para los amantes de los deportes blancos. Es tiempo de desempolvar las tablas, las de esquí o la de snowboard. Hay pistas para todos y de todos los colores. Del verde de los neófitos al negro de los expertos, los más avezados se desentienden del arcoíris y se mueren por los freeride, los fuera pistas de toda la vida. Hay estaciones de esquí por todo el planeta y con una oferta de actividades tan amplia y variada que incluso seducen a quienes el único ejercicio que quieren practicar es pasear palmito. Centros termales, piscinas climatizadas y spas de lujo; paseos en trineo o en velero; galerías de arte; excursiones por el desierto; campos de golf, y prácticas como el heliesquí para los que no conocen el miedo. Descubra algunas de las estaciones más singulares y disfrútelas.

1 La mejor nieve del mundo. Japón está demasiado lejos para una escapada blanca, pero no se arrepentirá. Tienen la mejor nieve polvo del mundo y es el segundo país con más estaciones de esquí –unas 600–, solo por detrás de Estados Unidos. A cuatro horas de Tokio está Zao Onsen una de las más antiguas del archipiélago, venerada por locales y extranjeros y llena de monstruos de hielo (juhyo). No se preocupe, son inofensivos y uno de sus atractivos. Hablamos de las gigantescas figuras que de forma natural tallan la nieve, el hielo y el viento sobre los árboles, dando lugar a estampas y paisajes de miedo. ¿Fuera de pista? Podrá disfrutar de sus baños termales (onsen) para relajar cuerpo y mente tras el deporte. Forfait de un día, entre 25 y 40 euros, dependiendo del momento de la temporada en que vaya.

Los famosos juhyo, monstruos de hielo en Zao Onsen, a dos horas de Tokio
Los famosos juhyo, monstruos de hielo en Zao Onsen, a dos horas de Tokio

2 El edén del este. A tiro de piedra de Austria e Italia, Eslovenia es uno de los destinos emergentes para los amantes de los deportes blancos. Su estación más famosa es la de Kranjska Gora, ubicada en la ladera oriental del monte Vivranc, en los Alpes julianos y a 1.600 metros de altitud. Más de 20 kilómetros de pistas con un desnivel de 760 metros para disfrutar del esquí y el snowboard –las pistas más exigentes están en Podkoren–, y otros 40 kilómetros para los que prefieran el esquí de fondo entre suaves colinas. Kranjska Gora es ideal para los más puristas y osados que gocen con el telemark, un estilo famoso por sus espectaculares giros y que se caracteriza porque el talón del esquiador no se fija a la tabla. ¿Un plus? Si busca aún más adrenalina, anímese con la escalada en hielo en alguna de las numerosas cascadas heladas que proliferan por la zona, como la popular Lucifer, en el bosque de Martuljek, o con un salto de trampolín. Aproveche la noche para un paseo en trineo o una caminata con raquetas de nieve a la luz de la Luna. Forfait de un día, desde 25 euros.

Un lago cerca de la estación Kranjska Gora, la más famosa de Eslovenia.
Un lago cerca de la estación Kranjska Gora, la más famosa de Eslovenia.

3 El salvaje oeste. A dos horas y media al norte de Vancouver, en el oeste de Canadá, se ubica una de las estaciones más animadas y grandes de Norteamérica. Es Whistler, que cobija un encantador y atípico pueblo de montaña con campos de golf y galerías de arte. Allí sobresalen dos montes contiguos: Blackcomb, que supera los 1.600 metros, y Whistler, con un techo de 1.500, entre cuyas cimas se forma una espectacular pista natural, ideal para descensos peculiares; aunque para emociones fuertes el heliesquí. Esta modalidad de subir en helicóptero hasta cumbres inaccesibles de otra forma tiene su origen en estas montañas de la Columbia Británica. Pack de un día, 750 euros con guía, pícnic y hasta diez compañeros de descenso a tumba abierta. La estación permanece abierta de noviembre a agosto. Si se harta de nieve, puede jugar al golf en uno de los espléndidos campos de la zona, salir en velero o en canoa o practicar senderismo o pesca. Forfait de un día, desde 98 euros.

Heliesquí, escalada en hielo, baños termales, galerías de arte, golf, salidas en 4x4 o en velero con la nieve como telón de fondo

4 A las puertas del desierto. A 75 kilómetros de la bella Marrakech está el oasis blanco de Oukaïmeden, el centro invernal más alto de África, con una cota baja de 2.600 metros y 3.258 en la cima. ¿Alucina? No encontrará allí las mejores pistas del mundo –20 kilómetros esquiables, 18 pistas, 3 de ellas negras–, ni la mejor nieve, ni tampoco los mejores servicios, y hasta resulta un tanto caótica, pero disfrutará de las mejores panorámicas de la cordillera del Atlas. Ya solo por ello merece la pena. Si no le convencen los descensos, siempre puede mejorar su hándicap en alguno de los excepcionales campos de golf –como Assoufid, con fantásticas vistas a la impresionante cordillera–, hacer excursiones en 4x4 por el desierto o perderse en la ciudad imperial. Forfait: 25 euros, incluido alquiler de equipo.

Estación de esquí de Oukaïmeden, un oasis blanco en el Atlas.
Estación de esquí de Oukaïmeden, un oasis blanco en el Atlas.

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