El riesgo doble, clave al renovar las estrategia de inversión para 2020

El objetivo básico de batir a la inflación exigirá elevar unos escalones el nivel de riesgo

La rentabilidad media conseguida por los fondos de inversión españoles rozó el 7% en el ejercicio recién terminado, la mejor en la historia de estos vehículos. El buen momento de la Bolsa y de los bonos ha hecho que todas las categorías de los fondos hayan completado un ejercicio positivo, y muy especialmente los que invierten en renta variable. La noticia es mejor porque el brillante desempeño de 2019 representa una importante recuperación frente la caída de rentabilidades registrada el año anterior. En este contexto, los pequeños inversores se enfrentan a la tarea de definir las estrategias para sus carteras de cara al nuevo año en la que se ha demostrado como una de las mejores herramientas para canalizar el ahorro de los particulares, entre otras cosas por el seco páramo en que se han convertido los depósitos.

Analizar las expectativas y necesidades y comprobar lo más objetivamente posible la cantidad de riesgo que se está dispuesto a asumir es el mejor punto de partida. Para un inversor conservador, la renta fija ha venido siendo una solución provechosa las últimas décadas, pero las políticas monetarias de los bancos centrales han complicado las posibilidades de obtener buenos rendimientos a los bonos, sean soberanos o corporativos con máxima calificación, que ya están a precios exigentes. De este modo, el objetivo básico de batir a la inflación exigirá elevar unos escalones el nivel de riesgo hacia otros activos u optar por estrategias alternativas dentro de la misma renta fija, como bonos de economías emergentes o deuda subordinada bancaria. En renta variable, y revisando el pasado más reciente, ha funcionado poner el objetivo de la apuesta en compañías con política de dividendos generosa. Es una forma de estar en Bolsa superando en parte los riesgos de la volatilidad, y muchos de los fondos españoles con mejores resultados tiene un enfoque de dividendos, aunque los expertos ven un error en elegir las empresas exclusivamente por este motivo.

Ante el debate sobre los fondos de inversión value o los que se centran en empresas de perfil de crecimiento, los primeros han registrado una evolución mucho peor, pero muchos expertos confían en que estos gestores demostrarán su capacidad de generación de valor cuando termine el largo ciclo alcista. La clave a la hora de renovar las carteras de inversión está, una vez más, en el riesgo, pero en su doble vertiente. Por un lado, el dispuesto a asumir por el inversor según sus capacidades y necesidades. Y a la vez, el riesgo exterior que, más allá de la fortaleza y políticas que vaya a seguir el Gobierno que se forme en España, alimentan incertidumbres como el impacto real del Brexit, el cumplimiento o no de la tregua comercial entre Pekín y Washington y, para complicar más las cosas, una tan posible como preocupante escalada bélica de Donald Trump en Irán, acuciado por el año electoral en EE UU.