El frenazo económico exige mucha prudencia económica

Sería muy triste que la formación de Gobierno acabara siendo más perjudicial que la falta del mismo

El ritmo de crecimiento de la economía española ha caído por debajo del 2% interanual por primera vez en cinco años, según los datos de contabilidad nacional publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística. La desaceleración económica continúa y ya es evidente que las previsiones de crecimiento que formuló el Gobierno para el conjunto de este año que acaba no se van a cumplir ni siquiera tras la rebaja anunciada en octubre. Con todo, el ritmo de crecimiento trimestral, según los datos del INE, se ha acelerado ligeramente y ha pasado del 0,36% del segundo trimestre al 0,41% del tercero. La economía española se mantiene como una de las más dinámicas de su entorno y hasta ahora ha resistido con relativa fortaleza el adverso entorno internacional.

Precisamente porque los datos no son tan malos como algunos mensajes catastrofistas pudieran hacer pensar, hay que cuidar ese crecimiento. La economía española ha conseguido desacompasarse bastante del ciclo político y de la inestabilidad e incertidumbre que han acompañado al mismo. El parón reformista y la falta de avances en la consolidación fiscal ha sido una constante de los últimos años, tanto con el Gobierno de Rajoy como con el de Sánchez, con Gobiernos en ejercicio y con Gobiernos en funciones.

Todo apunta a que habrá pronto una investidura y los nuevos ministros llegarán con ganas de lucirse y de contentar a los electores en sus demandas. Pero es necesario que sean conscientes de lo delicado del momento cíclico que atraviesa la economía española y del daño que puede hacer a la confianza, a la prima de riesgo y, en última instancia, al crecimiento, la recaudación, la disponibilidad de recursos y el bienestar el tomar decisiones de gasto poco pensadas o revertir reformas que han dado sus frutos. En el pacto programático alcanzado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias hay varias medidas preocupantes. La reforma laboral tenía aspectos lesivos y poco eficaces, pero ha servido de marco para una fuerte creación de empleo en los últimos años y una derogación casi total como la prevista parece un error. Subidas de impuestos más demagógicas que efectivas pueden acabar siendo contraproducentes. Los controles de precios para los alquileres pueden acabar encareciendo las rentas de los pisos. Y medidas de gasto como el ingreso mínimo a cargo de la Seguridad Social pueden terminar de desequilibrar las cuentas públicas.

Sería muy triste que la formación de Gobierno acabara siendo más perjudicial para la economía que la falta del mismo.