I+D, prosperidad y justicia social

El nivel de inversión en innovación en España es claramente insuficiente. Es necesario un pacto de Estado para sacar la cuestión del combate político

I+D, prosperidad
y justicia social

Este mes de noviembre, la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea ha remitido una nota técnica al Eurogrupo titulada Inversión en la euroárea: poniendo foco en la investigación y la innovación. Reproduzco literalmente uno de sus párrafos:

“Europa invierte poco en investigación e innovación en comparación con sus principales competidores. El gasto total en I+D ha rondado el 2,1% del PIB durante varios años, muy por debajo del objetivo principal del 3%. Esto contrasta con la fuerte expansión en I+D gasto en China, que ha superado a la UE tanto en términos relativos como absolutos y actualmente representa más de una quinta parte del gasto mundial en I+D, aumentando desde una proporción de solo 5% en 2000”. El objetivo de alcanzar un 3% al que se refiere es uno de los incluidos en la estrategia Europa 2020, y antes de eso estuvo incluido en la Estrategia de Lisboa (2010).

Con fecha 27 de noviembre, el INE ha hecho públicos los últimos datos de la Estadística sobre las actividades en investigación científica y desarrollo tecnológico (I+D), que tiene como principal objetivo medir los recursos económicos y humanos destinados a investigación en España. Son datos correspondientes al Ejercicio 2018. Si con el dato de Europa correspondiente a 2017 (2,1%) el juicio de la Comisión Europea es que se invierte poco, y muy por debajo del objetivo, con el último dato publicado para España (1,24%) correspondiente a 2018 ¿cuál sería la calificación más adecuada para describir nuestra situación?

Es indicativo que Europa haya establecido mecanismos para evitar que los Estados miembros incumplan determinados objetivos planteados en su estrategia (como por ejemplo, el procedimiento del déficit excesivo, que llega a plantear que puedan establecerse sanciones en caso de incumplimiento), pero en otros casos, como en el de la inversión en I+D, deje que cada uno en su casa se arregle como pueda.

Sin duda es importante para la estabilidad del valor del euro frente a otras monedas que los países cumplan los objetivos de déficit público. Pero es más importante todavía para el futuro de nuestra economía que invirtamos en ciencia y tecnología...

Conviene recordar al hilo de este dato que la Constitución reparte la competencia de I+D entre el Estado y las comunidades autónomas (la innovación no aparece citada en la Carta Magna porque en 1978 nadie hablaba de innovación en España…). Así que estos resultados afectan también al ámbito de gestión autonómico, y con diferencias muy significativas también entre unas y otras…

Con la notable excepción de Baleares (probablemente por el efecto del sector turístico), la correlación entre el nivel de inversión en ciencia y tecnología de las comunidades autónomas y su nivel de empleo es muy clara. Las nuevas actividades económicas intensivas en conocimiento buscan ecosistemas punteros en I+D y talento para ubicarse. Muchas lecturas son posibles de estos y el resto de los datos anunciados por el INE. Habrá quien vea la botella medio llena y se felicite por la mejora de tres puntos porcentuales desde el año pasado, y la muy notable subida de la parte privada (que se ha incrementado un 9%). Habrá también quien utilice este tema para enterrarlo en el barro de las dinámicas destructivas en que a veces se enzarzan los partidos políticos. Y habrá quien se abone al derrotismo y diga que no tenemos remedio.

Nosotros no estamos en ninguna de esas posiciones. Pensamos que es importante que la sociedad civil se pronuncie con claridad en cuatro puntos sencillos:

1. El nivel de inversión en I+D en España, y su evolución reciente, es claramente insuficiente y amenaza nuestra prosperidad y la sostenibilidad del Estado del bienestar y las políticas sociales. Es un tema urgente y grave al que no se le presta suficiente atención. Es uno de los principales problemas de este país.

2. El desequilibrio territorial que se aprecia en este apartado entre comunidades autónomas es un factor que incrementará la desigualdad y contribuirá a la fractura social. Es muy importante tomar medidas que reduzcan la diferencia que se está abriendo.

3. Es posible dar la vuelta a esta situación. Otros países lo han hecho (Finlandia, Corea del Sur, China…) y podemos hacerlo también aquí. Para ello es preciso un pacto de Estado y sacar este tema de las legítimas diferencias entre las fuerzas políticas.

4. No basta con invertir más. Es preciso acertar con las políticas adecuadas, con el objetivo último de construir una sociedad más justa, más próspera y más innovadora.

Grupo de Reflexión de Ametic