La compra de Tiffany provocará una venganza en el lujo

Richemont podría ser la mejor opción para Kering, aunque es difícil

Reloj Cartier.
Reloj Cartier.

El nuevo año traerá una nueva sacudida para el lujo. El exitoso ataque de LVMH sobre Tiffany la ha puesto claramente por delante. Pero sus rivales no se quedarán quietos. Kering probablemente tire de fusiones, y el dueño de Cartier, Richemont, será más tentador que el objetivo actual de Kering, Moncler, siempre y cuando puedan acordar la gobernanza.

Francois-Henri Pinault, dueño de Kering, ha contactado con la chaquetera Moncler, pero Remo Ruffini, su jefe, principal accionista y arquitecto del cambio de la marca, no parece estar de humor para vender.

Puede que a Pinault le convenga mirar más allá. Depende en exceso de Gucci, que se está enfriando. Al apartarse de la puja por Tiffany, ha conservado potencia de fuego, pero ha perdido la opción de reforzarse en el negocio de las joyas. Cortejar a Richemont para crear un gigante de unos 120.000 millones de dólares puede ser la manera más rápida de ganar brillo de forma significativa.

Cualquier acuerdo depende de la voluntad del presidente de Richemont, Johann Rupert, de renunciar al poder. La cómoda estructura dual de acciones de la firma implica que controla el 50% de los derechos de voto a través de acciones B que no cotizan en Bolsa y que suponen el 9,1% del capital de la empresa.

Para comprar la participación de Rupert, Pinault podría tener que pagar una fuerte prima por sus acciones especiales, además de una cantidad multimillonaria de dinero en efectivo por los derechos de voto. Eso, sin embargo, irritaría a otros inversores de Richemont. Una alternativa más limpia sería una fusión en acciones. Eso seguiría requiriendo una compensación por los derechos de voto de Rupert, y que aceptara ser diluido al 3% del patrimonio combinado, según Bernstein.

Aun así, el financiero podría ver la oportunidad de unirse a un gigante de las joyas más diversificado. El nuevo grupo obtendría el 40% de sus ingresos de las joyas y los relojes, y una cuota similar del cuero y el calzado.

Un matrimonio de Kering y Richemont no es fácil. Pero ofrece cierta resistencia a los caprichosos gustos de los compradores.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías