La zona gris del sistema sanitario chino es peligrosa para las fintech

El aumento de los costes médicos ha facilitado la creación de start-ups, pero la falta de regulación es un riesgo

La zona gris del sistema sanitario chino es peligrosa para las fintech

Las fintech y la atención sanitaria pueden ser una combinación volátil. El doble problema al que se enfrenta China, el envejecimiento de los ciudadanos y el incremento de los costes médicos, han llevado a la empresa Ant Financial de Jack Ma, valorada en 150.000 millones de dólares, y a otras, a ofrecer soluciones baratas parecidas a los seguros. Sin embargo, es una zona gris y las start-ups copan ahora los titulares, pero por las razones equivocadas. Es un sector en rápido crecimiento apto para enfrentarse a las estrictas medidas regulatorias que se avecinan.

El sistema sanitario público chino está sucumbiendo a la presión del envejecimiento de su población. Aunque más del 95% del país tiene acceso a una cobertura básica, esta se queda muy corta: los desembolsos adicionales alcanzaron los 213.000 millones de dólares en 2017, y representaron casi el 30% de los costes sanitarios totales, según Ernst & Young.

Eso supone una enorme carga para la gente, que empieza a recurrir a empresas como Ping An Insurance, valorada en 224.000 millones de dólares, para conseguir una mayor protección. Sin embargo, muchos no se lo pueden permitir.

La brecha ha dado pie a la aparición de competidores fintech, con variaciones en el crowdfunding, como sitios web que permiten que los pacientes busquen donaciones para cubrir los gastos médicos, parecidos a GoFundMe en EE UU, y también los llamados planes de ayuda mutua. En estos últimos, las personas aptas contratan paquetes básicos, suponiendo que cumplan ciertos criterios de crédito y de salud. Pero en vez de pagar primas, sus miembros comparten equitativamente todos los gastos médicos cada vez que se realiza una reclamación.

Xiang Hu Bao, de Ant, es un ejemplo. El servicio, lanzado el año pasado, cuenta con 100 millones de miembros. Cada vez que se aprueba una reclamación, con un límite de 42.620 dólares, sus miembros comparten los gastos equitativamente, como mucho unos céntimos por persona. A cambio, Ant cobra una pequeña comisión de gestión. Lo importante es que, al final, la empresa puede vender a sus nuevos usuarios productos de seguros que conllevan elevadas comisiones.

Por desgracia, una tierra de nadie en lo que a regulación se refiere puede ser un terreno fértil para los emprendedores, pero también peligroso. Waterdrop, una nueva empresa financiada por Tencent, se vio obligada a suspender su sitio web de donaciones después de que en una noticia de un medio de comunicación local se acusase a su personal de animar a los pacientes en los hospitales a solicitar donaciones y a exagerar las historias para, entre otras cosas, cumplir las cupos y aumentar las comisiones. Preocupaciones parecidas amenazan ahora a la unidad de ayuda mutua de esta empresa creada hace tres años. Está previsto someter a todo el sector a un chequeo.