Para saber el valor real de Aramco habrá que esperar seis meses

Los inversores particulares tienen el incentivo de que recibirán acciones gratuitas al término de ese periodo

Estreno bursátil de Aramco, ayer en en la Bolsa de Riad.
Estreno bursátil de Aramco, ayer en en la Bolsa de Riad.

 

Saudi Aramco está teniendo un buen debut como empresa cotizada. El precio de las acciones del gigante petrolero saudí subió ayer un 10%, hasta los 35,2 riales (9,4 dólares), en el estreno de sus acciones en la Bolsa nacional. La métrica importante no es tanto hasta qué punto se eleva el precio actual por encima de la valoración de la oferta pública de venta de 1,7 billones de dólares, y más lo que suceda dentro de seis meses.

Hay muchas razones por las que una empresa que rechazó la mayoría de los inversores internacionales por su precio de emisión, 1,7 billones de dólares, haya subido ahora hasta los 1,9 billones, casi en línea con la valoración de 2 billones codiciada por el príncipe heredero Mohamed Bin Salmán.

Arabia Saudí solo ha sacado a Bolsa el 1,5% de la compañía –la mitad de las expectativas iniciales– y mientras que la sobresuscripción de 4,65 veces de la oferta pública de venta (OPV) de Aramco puede haber tenido más que ver con que los postores querían asegurarse de conseguir la participación deseada, bastante parte de ella es real. En la apertura del mercado se negociaron 25,6 millones de acciones, frente a los 200,5 millones demandados por los compradores.

La demanda local está jugando un papel importante. Los inversores particulares, que compraron un tercio del capital flotante, se han visto incentivados para permanecer durante seis meses por la promesa de acciones gratuitas. También es posible que Riad haya alentado a los fondos de inversión nacionales y las familias adineradas a apoyar la emisión, informó el Financial Times el martes.

Ya fuera que los inversores estuvieran motivados por el miedo, el patriotismo o la codicia, hay razones lógicas para que el precio se sostenga. El viernes pasado, Arabia Saudí se comprometió con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados a reducir la producción, lo cual debería detener el colapso del precio del petróleo mientras la economía crece débilmente el año próximo.

Mientras tanto, el negocio para los hedge funds es sencillo: comprar de vez en cuando y vender luego a fondos pasivos que comprarán más de 2.000 millones de dólares de Aramco a medida que ingrese en índices de fondos de mercados emergentes como el MSCI. Las acciones negociadas el miércoles por la mañana solo valen unos 240 millones de dólares.

Una vez que estos factores desa­parezcan, las acciones de Aramco podrían pasarlo mal. Pero aun así, puede resultar difícil identificar el valor razonable. Más de tres cuartas partes de su reducida oferta están en manos de inversores nacionales, y la mayoría del resto, en las de aliados cercanos como Abu Dábi. Si el príncipe heredero quiere que Aramco ronde los 2 billones de dólares, esos inversores se mostrarán cautelosos a la hora de deshacerse de las acciones. Pero a ese nivel, las posibilidades de una venta futura exitosa a los inversores extranjeros –que se suponía que era uno de los puntos clave de la maniobra– serán cada vez menores.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías