La cara menos dulce de las startups

Un especialista en reputación digital advierte de la realidad que hay tras el mito del joven emprendedor que saca adelante una startup.

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“Para emprender hace falta formación, contactos y dinero”. Así de contundente se muestra especialista en comunicación y reputación digital Javier López Menacho, autor de ‘La farsa de las startups’, en una entrevista realizada en el portal de Orange Hablemos de Empresas. Considera que durante las dos primeras décadas de este siglo se está incentivando el emprendimiento a nivel positivo ensalzando valores como el éxito, la consecución de los sueños o el reconocimiento social, algo que considera que no es realmente así, de ahí el título de su libro.

López Menacho apunta que los gobiernos son conscientes de que las empresas tecnológicas son el futuro. De ahí que quieran proyectar la imagen de un país “innovador, con motivación emprendedora y repleto de oportunidades”.

Efecto llamada para emprendedores

Sin embargo, esa fama, dice, ha provocado un “efecto llamada” a los jóvenes que acceden al mercado laboral. “Lo que un día fue la industria del ladrillo ha mutado a una industria con mucha mejor fama, la de la innovación. El dinero está en las ideas innovadoras que te conducen a coronarte como el nuevo Steve Jobs”, apunta señalando que no es oro todo lo que reluce en este sector.

Entre los datos aportados, por cada éxito se producen 10 fracasos. “Han engañado a muchos ilusos, que se han lanzado a emprender para salir de las listas del paro, como en una nueva fiebre del oro”, aunque advierte que esto no ocurre así si no se dispone de formación, dinero y una idea brillante.

Según dice, para emprender no solo es necesario tener una actitud positiva y ganas para hacerlo, también hay que disponer de convicción, resilencia, ductilidad, además de formación, disciplina, contactos de valor y capacidad económica. A pesar de todo, expone que ni siquiera esas características garantizan que se vaya a tener éxito profesional. “Emprender no es una ciencia”, añade.

El perfil con más éxito

Por otro lado, indica que la cara del éxito en el mundo empresarial es principalmente de los hombres blancos de entre 30 y 50 años. Se trata de personas que han tenido acceso a estudios superiores, riqueza y posibilidades de inversión. “El prototipo de emprendedor exitoso es el prototipo de nuevo rico”, añade.

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