Macron difícilmente va a superar la OPV de sus loterías

Las protestas sociales dificultarán la venta de otras empresas estatales el próximo año

Logo de La Française de Jeux.
Logo de La Française de Jeux.

Tener a un exbanquero de inversión de Rothschild, Emmanuel Macron, como presidente tiene sus ventajas. Las acciones de La Française des Jeux subieron ayer hasta un 18% (acabaron ganando un 16,42%) después de que la lotería nacional, controlada por el Gobierno, hiciera su debut en la Bolsa de valores. Pero el resurgimiento de las protestas sociales y una huelga general dificultarán la venta de otros bienes del Estado el año próximo.

La mayor oferta francesa de acciones para minoristas desde la crisis financiera mundial resultó un éxito para cerca de 500.000 clientes nacionales que vieron cómo sus acciones compradas a precio reducido se disparaban en casi una quinta parte.

Sin embargo, el Estado y sus asesores se enfrentarán a la acusación de haber subestimado la privatización de la joya nacional, y de haberse quedado sin alrededor de 600 millones de euros de valor.

En realidad, el suflé de La Française des Jeux aún puede desinflarse. Con una capitalización bursátil de unos 4.300 millones de euros, la compañía cotiza a unas 22 veces los beneficios esperados para el próximo año. Se trata de una prima muy elevada respecto a la su homólogo griego, la Organización Griega de Pronósticos de Fútbol, que está valorada en un múltiplo de 15 a pesar de que espera un mayor crecimiento de las ventas, según datos de Refinitiv.

El éxito de la oferta pública de venta debería despertar el apetito de los inversores por la venta de otros activos franceses, igual que cuando el Gobierno británico se desprendió de las empresas de telecomunicaciones y gas en los años ochenta.

A la cabeza de la lista está la participación del Gobierno en Aeroports de Paris (ADP), que Macron quiere utilizar para crear un fondo de innovación. Las acciones del gestor de 18.000 millones de euros de los aeropuertos de Charles de Gaulle y Orly han vuelto a subir después de sufrir una venta masiva en mayo, cuando el Tribunal Constitucional francés dio luz verde al plan de los políticos de la oposición (de todos los partidos) de recoger firmas para celebrar un referéndum sobre la idea.

Sin embargo, la hostilidad a las privatizaciones apenas ha desaparecido. Los banqueros parisinos hablan de las “cuestiones sociales” que ensombrecen la venta de ADP, incluida una huelga general prevista para diciembre.

Uno de los posibles beneficiarios de una venta es Vinci, la empresa francesa de infraestructuras que ya posee el 8% de ADP y que probablemente compraría más. El operador de las cabinas de peaje de las autopistas francesas es un blanco frecuente de los manifestantes de los chalecos amarillos.

Las firmas para el referéndum sobre ADP están muy por debajo del umbral necesario para que se celebre. Y Macron puede fijarse en el éxito de la oferta pública de venta de las loterías. Pero los banqueros franceses que esperan que su antiguo colega abra paso a negocios más lucrativos pueden sufrir una decepción.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías