El sudor de los bancos saudíes lubricará la OPV de Aramco

El apalancamiento de los inversores nacionales puede poner a los prestamistas en un aprieto si las cosas salen mal

Logo de Aramco.
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La OPV de Aramco hará sudar a los bancos saudíes. Dado que es probable que los inversores extranjeros pasen de ella, por su discutible valoración de 1,7 billones, el Gobierno venderá el 1,5% de la firma sobre todo a inversores nacionales, que podrán apalancarse. Eso podría poner a los banqueros locales en un aprieto si las cosas salen mal.

No hay nada intrínsecamente arriesgado en vender lo que los saudíes justificadamente ven como su joya de la corona. Aramco no solo es la petrolera más rentable del mundo, sino que también ofrece a los posibles inversores un estatus casi preferencial. El Estado garantiza en la práctica el dividendo para cinco años. Ahora, los bancos saudíes han decidido ofrecer a los inversores una oportunidad para aumentar esos retornos: los minoristas dispondrán de un apalancamiento del doble de su inversión. Las instituciones nacionales y los saudíes ricos podrán apalancarse aún más, según su solvencia.

No todos lo harán, pero si lo hicieran, los bancos prestarían 16.500 millones del total de 25.000 millones que se emitirá. Eso equivale al 30% del capital del sector bancario saudí, 53.000 millones. Si la acción de Aramco bajara un 30% –hasta la valoración de 1,2 billones que muchos creen más adecuada–, los inversores se enfrentarían a la exigencia de los bancos para pagar más si no quisieren perder sus acciones.

Sería incómodo para todos los interesados. El príncipe heredero, Mohammed Bin Salmán, podría responder usando recursos estatales para aliviar a los inversores, pero el reino ya tiene un déficit del 6%. Bin Salmán también podría apoyarse en los bancos, debilitando sus balances y socavando la estabilidad financiera. La garantía más fuerte para los banqueros es el poder de Riad como proveedor de un décimo del petróleo mundial para restringir el suministro si los precios bajan demasiado. Una caída de la acción después de la OPV mermaría la credibilidad del príncipe. Eso debería bastar para limitar las posibilidades de que Riad tenga que elegir entre empobrecer a sus ciudadanos o a sus bancos. O eso esperan los financieros locales.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías