Easyjet encuentra una forma ‘low cost’ de compensar a Greta Thunberg

Para compensar sus emisiones de CO2, gastará 25 millones de libras anuales, que es solo un 14% del precio de mercado

Johan Lundgren, CEO de EasyJet.
Johan Lundgren, CEO de EasyJet.

Easyjet ha descubierto una forma low cost de compensar a Greta Thunberg. La activista medioambiental sueca intenta hacer que volar sea motivo de vergüenza; ahora, la compañía aérea británica gastará 25 millones de libras (29 millones de euros) al año para compensar sus emisiones de dióxido de carbono. Es menos verde de lo que parece.

La campaña de Thunberg, que incluye cruzar el Atlántico en barco, ha puesto la aviación en el punto de mira del movimiento ecologista. Aunque la industria produce menos del 3% de las emisiones mundiales, esa proporción aumentará a medida que vuelen más personas y otros sectores pasen de los combustibles fósiles a las energías renovables.

A las aerolíneas les gusta proclamar sus credenciales medioambientales midiendo las emisiones por kilómetro que pasa cada pasajero en el aire. Según este criterio, Easyjet es un 34% más ecológico que hace dos décadas. La mayoría de esas ganancias han venido de aviones nuevos que queman menos combustible.

Como el queroseno representa un tercio de los costes de las aerolíneas, eso es bueno para el balance. Pero dado que aumentó el número de pasajeros –Easyjet transportó un 8,6% más de personas en el año fiscal, que terminó en septiembre– no es tan bueno para el clima.

El consejero delegado de Easyjet, Johan Lundgren, otro sueco, va a hacer más que gestos simbólicos. Los 25 millones de libras que se ha comprometido a gastar en programas de compensación de carbono equivalen al 6% de los beneficios antes de impuestos de EasyJet en el último año fiscal. Desde 2018, los pasajeros de su rival Ryanair han entregado voluntariamente solo 2,5 millones de euros para compensar las emisiones, una minúscula parte de los 15.000 millones de euros de ingresos de la aerolínea irlandesa durante el mismo período.

Pero el plan de Lundgren difícilmente será una solución. Dado que produce 8,5 millones de toneladas de emisiones anuales, EasyJet va a pagar nada más 2,90 libras (3,40 euros) por tonelada de CO2 que emita. Eso es solo el 14% del precio en el mercado europeo de emisiones de carbono, de 23,4 euros por tonelada, que, según los ecologistas, es demasiado bajo. Serían solo 25 peniques (29 céntimos de euro) por billete, así que los pasajeros no se darían cuenta aunque Easyjet les repercutiera el coste.

Los beneficios de los proyectos de compensación, incluso sistemas auditados como los que apoya Easyjet, también están en discusión. Los fondos pueden destinarse a un proyecto –por ejemplo, un parque de paneles solares africanos– que se habría construido de todos modos. Es posible que los árboles nuevos no crezcan tan alto o tan rápido como se prometió.

Thunberg puede alegrarse de que su mensaje sobre la “vergüenza de volar” haya obligado a las aerolíneas a prestar atención. Pero compensar la culpa sigue saliendo económico.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías