El éxito de Uber depende de que su CEO sepa de conducción defensiva

La competencia en la entrega de comida a domicilio sigue siendo despiadada

El CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, el pasado 22 de octubre.
El CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, el pasado 22 de octubre.

Las habilidades para la conducción defensiva van a resultar útiles en Uber Technologies. El consejero delegado, Dara Khosrowshahi, estabilizó la problemática empresa y la sacó a Bolsa en mayo. Pero el futuro de Uber depende en gran medida de su reacción ante sus rivales en el mercado de VTC y en el reparto de comida a domicilio.

La sensatez de Khosrowshahi fue una bendición para Uber después de meses de melodrama que culminaron con la expulsión del cofundador Travis Kalanick en 2017. El nuevo consejero delegado ayudó a preparar la compañía para su oferta pública de venta.

Después de haber visto la posterior implosión del intento de salida a Bolsa de la empresa matriz de WeWork, otra compañía que ha perdido mucho dinero, es un logro mayor de lo que pareció. Aún así, el precio de las acciones de Uber ha caído alrededor de un 40% desde que empezó a cotizar.

Uno de los problemas de la empresa de 46.000 millones de dólares es que sigue gastando mucho en incentivos. El mercado de los vehículos de transporte con conductor se ha vuelto más racional últimamente. Su rival estadounidense de menor tamaño Lyft redujo el gasto en marketing en un 32% en el tercer trimestre en comparación con el año anterior. La disminución de la presión competitiva ayudó a Uber a reportar en el tercer trimestre un crecimiento de más del 50% en lo que denomina ebitda ajustado por trayectos.

Sin embargo, es posible que la caída de las hostilidades no dure mucho tiempo. La semana pasada, Lyft dijo que ofrecería 250 dólares en créditos de viaje y tres meses de suscripción gratis al servicio Pink a las personas de Los Ángeles, San Francisco y Chicago que vendieran sus coches a través del minorista online especializado Carvana. Uber también se enfrenta a una dura competencia en Sudamérica y en otros lugares.

Mientras, sigue insistiendo en la entrega a domicilio de comida de restaurantes. A pesar de que el crecimiento de las ventas se redujo de un 90% interanual en el primer trimestre a un 64% en el tercero, la competencia sigue siendo despiadada. Los analistas de Cowen estiman que Uber Eats está operando con una pérdida neta de 4,12 dólares por viaje.

SoftBank Group, accionista de Uber, a podría ayudar a racionalizar el mercado de reparto de comida en Estados Unidos, donde también ha invertido en DoorDash, el líder del sector. Pero hasta que eso suceda, es un negocio espantoso. El consejero delegado de Grubhub (la segunda firma de la industria en EE UU), Matt Maloney, dice que los clientes no son fieles, y que los costes de atraerlos casi anulan sus ganancias del tercer trimestre.

Khosrowshahi dice que no vale la pena estar en un sector si Uber no es por lo menos el número dos. Recientemente retiró Uber Eats de Corea del Sur, y Uber también renunció al mercado chino de VTC en 2016. El CEO dijo la semana pasada que espera que Uber sea rentable en 2021. La cuestión es si eso está dentro de su control.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías