Hecho en España 2025

Mientras aquí estamos recién salidos de las urnas, distraídos y sin plan, el mundo se mueve a toda velocidad

Hecho en España 2025

En 2015 el gobierno chino presentó un plan ambicioso denominado Made in China 2025. Su objetivo era el liderazgo económico mundial y lo conseguirán invirtiendo más que el resto de países en tecnología e innovación. para empezar, identificaron una de serie de sectores donde pretenden ser los líderes mundiales. En varios, como las energías renovables o la inteligencia artificial, ya lo son. Conviene no olvidar que en 1980 China tenía 300 dólares de renta por habitante y la mayoría de su población vivía en la pobreza severa.

En España llevamos años en campaña electoral permanente. Pero ninguno de los líderes de los partidos ha explicado a los españoles cómo nos van a afectar estos cambios disruptivos de la era de la tecnología global y cuál es su plan para aprovechar nuestras oportunidades y protegernos de los riesgos. La degradación de los equipos económicos de los partidos políticos también ha sido intensa y ayuda a explicar la frugalidad de sus propuestas.

Los costes para los españoles de la parálisis política no es solo tener que repetir elecciones y pagar unos meses el sueldo a los congresistas y senadores. El mayor coste es no aprobar leyes y planes que nos permitan aumentar el crecimiento potencial a largo plazo. Cada décima de PIB que dejamos de aumentar nos cuesta 1.200 millones de euros cada año que se podrían traducir en empleo y salarios para las familias y en beneficios empresariales para reinvertir y generar más empleo y pagar más salarios en el futuro. Eso permitiría aumentar la recaudación, subir las pensiones y mejorar la educación y la sanidad.

El gobierno de Rajoy anunció en su día la aprobación de una ley para permitir los sandbox, un banco de pruebas de inteligencia artificial. El Gobierno de Sánchez lo aprobó hace apenas unos días en Consejo de Ministros y aún le queda ser aprobado en el próximo Parlamento que aún hay que constituir. El gobierno de Sánchez ha publicado un plan nacional de inteligencia artificial. Es un avance, ya que el de Rajoy no aprobó ninguno en siete años. Pero lo ha dotado con cero euros de presupuesto. El gobierno chino ha presupuestado 150.000 millones de dólares para su plan de inteligencia artificial.

La revolución energética ha permitido reducir el coste de producir un megavatio de electricidad con placas fotovoltaicas un 90% en la última década. Por primera vez desde la revolución industrial en el siglo XVIII, España tiene una materia prima abundante y más barata que nuestros socios europeos. Esto debería ser la base de una política industrial y tecnológica ambiciosa para aumentar el potencial de crecimiento de la economía española, reducir nuestra aún elevada tasa de paro y aumentar los salarios, especialmente de los jóvenes.

El gobierno de Rajoy le puso un impuesto al sol, lo cual debería tipificarse en el código penal como un delito en el país con más horas de sol de Europa. En 2015 rectificó y anunció de nuevo subastas para implantar plantas fotovoltaicas. El gobierno de Sánchez aprobó un decreto que favorece el autoconsumo, pero aún no hay reglamento que permita su desarrollo. Sánchez se ha felicitado de que la Cumbre del Clima se celebre en España, se va a invitar a la niña Greta Thumberg a que cruce el Atlántico sin usar el avión, como hizo Cristóbal Colón hace más de 500 años. Pero no ha aprobado ni un solo megavatio adicional de fotovoltaica. Seguimos instalando los que aprobó el PP.

Esta revolución tecnológica le pilla a España con la tasa de paro en el 14%, 30% de paro juvenil y 100% de deuda pública. La Comisión Europea acaba de publicar sus previsiones y advierte que el margen fiscal en nuestro país es negativo. El Gobierno que salga de las elecciones de ayer tendrá que acometer un ajuste fiscal que deberíamos haber hecho desde 2015, justo cuando la creación de empleo se ha frenado. La inversión pública es la segunda menor de la Unión Europea y la inversión en I+D ha retrocedido a los años noventa.

Seguimos teniendo un mercado de trabajo disfuncional en el que se produce a la vez una extrema desprotección y precariedad en los contratos temporales y una extrema protección en los contratos fijos y que ayuda a explicar el bajo crecimiento de la productividad. España tiene una elevada fiscalidad sobre el salario, especialmente si nos comparamos con los países asiáticos y los nuevos competidores de nuestras empresas.

Los españoles nos tenemos que reinventar, igual que hicimos en los años ochenta. Entonces nos tuvimos que adaptar a un precio del petróleo caro. Ahora es más fácil, ya que nos tenemos que adaptar a un precio de la energía solar que para España es más barato y que reducirá nuestras importaciones, aumentando la renta, el empleo y los salarios si acertamos en las decisiones. Pero los jóvenes del mundo compran menos coches y demandan movilidad eléctrica no contaminante. Lamentablemente, los europeos fabricamos coches más caros que los chinos y los indios y con menor autonomía. Eso nos hará perder un porcentaje importante de nuestra cuota de mercado mundial y supondrá una reestructuración del sector en toda Europa. España es el segundo productor de coches europeo. Nuestro Gobierno debería diseñar un ambicioso plan, similar al chino, para que nuestras empresas y nuestros trabajadores creen una industria del sol.

Con robots e inteligencia artificial el mundo entra en la economía del conocimiento. Hay que adaptar nuestro sistema educativo desde los tres añitos hasta nuestros doctorandos para adaptarse a la nueva era. Hay que acabar con el método enciclopédico decimonónico y enseñar a nuestros niños a pensar, lógica, filosofía y a hacer cosas que las máquinas y los robots no saben hacer. Las decisiones humanas y de los consumidores son emocionales y los robots son racionales.

Mientras en España estamos recién salidos de las urnas, distraídos y sin plan, el mundo se mueve a toda velocidad.

José Carlos Díez es Profesor de Economía de la Universidad de Alcalá