Cómo influye el bloqueo político sobre la inversión en España

Las operaciones corporativas se frenan en espera de más certidumbre, en especial en el sector bancario

Pedro Sánchez y Pablo Casado
Pedro Sánchez y Pablo Casado Getty Images

La política española se ha enrevesado hasta un nivel imposible. El país celebra este domingo las cuartas elecciones generales desde 2015 y a la vista del bloqueo que arrojan los sondeos, la suma de fuerzas necesaria para formar Gobierno se presenta de nuevo extremadamente difícil. La posibilidad tener que volver a repetir los comicios, los terceros consecutivos, estaría en el aire de no ser por la fuerte presión que soportan los partidos para evitarlo. El descrédito para la clase política de una nueva convocatoria electoral sería ya excesivo y la necesidad de dar una respuesta a los problemas económicos y políticos del país es acuciante.

Muy pocas cosas han cambiado en el equilibrio de fuerzas políticas desde las generales de abril, los bloques de izquierda y derecha suman casi lo mismo. Pero en el camino, han surgido dos cuestiones determinantes: la creciente desaceleración económica –casi ausente de la campaña electoral– y la escalada de tensión en Cataluña, donde el pulso independentista se ha recrudecido tras la condena a los líderes políticos del procés.

En las últimas semanas, la crisis catalana se ha convertido de hecho en el epicentro de la campaña electoral. Es el detonante del ascenso de la extrema derecha (Vox) en las encuestas y del mayor desencuentro si cabe entre PSOE y Podemos. “La fragmentación sigue complicando la actuación política. Y la cuestión de Cataluña se ha convertido en tema central para los políticos, haciendo extremadamente compleja la colaboración entre los partidos”, resumen desde Bank of America, donde ven en el bloqueo político en España no una amenaza para la economía en el corto plazo pero sí a futuro.

La parálisis en las reformas económicas que provoca el bloqueo político no está siendo todavía motivo para que los inversores observen a España con desconfianza, pero la preocupación está ahí. “Nuestro escenario base es que el Parlamento alcance un compromiso suficiente para formar un Gobierno en minoría capaz de sacar adelante unos Presupuestos. Pero no esperamos ningún progreso en los próximos años en las reformas necesarias en materia económica, social e institucional”, señalan desde un banco de inversión extranjero.

La parálisis institucional y la crisis catalana aún no pasan factura a la economía pero son un riesgo a medio plazo

Para UBS, “el impacto sobre la economía del callejón sin salida en que se ha convertido la política es limitado. Es más preocupante a largo plazo, ya que la ausencia de reformas está socavando el potencial de crecimiento de España y la sostenibilidad fiscal”. Bank of America también descarta que sea posible alcanzar el consenso político necesario para abordar reformas de calado y “sin progresos adicionales, el país quedaría más vulnerable ante potenciales shocks en el medio plazo”.

Sin reformas a la vista

Las reclamaciones de la banca de inversión son las ya conocidas: reforma del sistema de pensiones, reforma del sistema impositivo y de financiación autonómica para hacerlo más efectivo, impulso a la innovación y a la educación y no dar marcha atrás a las reformas estructurales adoptadas tras la crisis, como la laboral. El compromiso con la consolidación fiscal no se pone en duda, aunque la entrada de Podemos en el Ejecutivo suscite más temor.

“La persistente parálisis política en España es un elemento de presión sobre el rating, a pesar del fuerte crecimiento y de unos costes de financiación en mínimos. España necesita un Gobierno enfocado a las reformas con una mayoría parlamentaria estable”, resumen desde la agencia de calificación financiera Scope.

Por lo pronto, la previsión mayoritaria que manejan los inversores es la de un Gobierno liderado por el socialista Pedro Sánchez, en minoría y con serias dificultades para sacar adelante los Presupuestos. La incertidumbre está servida y aunque la gran inquietud está en la capacidad de España para seguir creciendo en el medio plazo, la política también tiene en vilo a los inversores en el corto plazo. No ya en la inversión en deuda soberana española o renta variable, que apenas muestran señales de inquietud. De hecho, en las numerosas emisiones de deuda corporativa española de esta semana “ningún inversor ha expresado preocupación por la situación política en España o por la situación en Cataluña”, reconocen en Barclays.

Los inversores asumen que no habrá consenso político para abordar reformas económicas de calado durante años

Pero sí hay impacto en las operaciones corporativas. El factor político se cruza además con la tendencia global de desaceleración, que también se acusa en España. De hecho, Bruselas acaba de rebajar en cuatro décimas su previsión de crecimiento para el país este año y el próximo y ha alertado de que España rebasará su objetivo de déficit por la falta de Presupuestos.

“Compañías e instituciones financieras han ralentizado sus planes de inversión, no solo a la espera de ver cómo evoluciona la situación macro, sino también qué Gobierno es el resultante de las elecciones y qué medidas (reformas) podría tomar para contrarrestar la ralentización. Su situación ideal es un Gobierno estable que pueda tomar medidas que contribuyan a reactivar la economía. En este punto sí advertimos inquietud y atención ante las elecciones del domingo”, reconoce Nacho Moreno, responsable de banca de inversión de Barclays en España. El experto señala a la banca como uno de los más sectores sensibles a la política, más allá de un eventual impuesto al sector. “Debemos resaltar la importancia de un Gobierno estable para impulsar la consolidación bancaria doméstica”, añade.

“Si conseguimos superar el bloqueo político estaremos mejor posicionados para afrontar la desaceleración económica mundial, la guerra comercial o la incertidumbre política en otros mercados. Veremos una reactivación de las operaciones corporativas y de mercado de capitales que quedaron a la espera del resultado electoral, siempre que este dé lugar a un ejecutivo sólido, estable y capaz de acometer las reformas necesarias”, augura Luis Sancho, responsable de banca corporativa y de inversión de BNP Paribas. Un deseo que sin embargo no es a lo que apuntan los sondeos electorales.

La inversión en España va a seguir contando en todo caso con la visión positiva que sigue despertando el país y con la pujanza y elevada liquidez de la que disfruta el capital riesgo, decisivo motor de la actividad inversora y más preocupado no ya por la política ni por el posible fin de ciclo económico, “sino por no pagar un múltiplo equivocado en las adquisiciones que puedan realizar”, advierten en Barclays. “El país continuará con buenas perspectivas económicas, mejores que la media europea, que le permitirán seguir atrayendo capital extranjero”, afirma Wenceslao Bunge, responsable de banca de inversión para Credit Suisse en Iberia.

“Es cierto que las incertidumbres, ya sean nacionales o globales, nunca son un buen aliado para las inversiones, pero el crecimiento económico de España por encima de la media europea sigue siendo todavía atractivo para los inversores. La gran liquidez que existe en el sistema nos hace pensar que la actividad en el mercado de transacciones seguirá siendo elevada”, añade Juan López del Alcázar, socio director del área de transacciones de EY, que sí avisa de cierta ralentización de las operaciones corporativas tras un lustro de gran actividad y ante unas previsiones económicas menos halagüeñas.

Eloy Serrano, socio de banca corporativa de KPMG en España, coincide en que sigue habiendo mucha liquidez en el mercado y mucho apetito inversor por España. Pero avisa: “Los riesgos geopolíticos, si se mantienen en el tiempo, acabarán penalizando la inversión pues el dinero es cauto”.

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