La limpieza de los gigantes de consumo se pone más dura

Nestlé o Unilever están descargándose de activos, pero el proceso se está complicando

Fábrica de Miko Carte d’Or, de Unilever.
Fábrica de Miko Carte d’Or, de Unilever.

Poner orden puede ser una ardua tarea. Gigantes como Nestlé y Unilever han dado más sentido a sus imperios en expansión al descargarse de activos. Aunque todavía queda trabajo por hacer, varias transacciones están resultando más complicadas, una señal de que la limpieza se está estancando.

La afición de los grupos de consumo por deshacerse de activos no deseados lleva años manteniendo ocupados a los banqueros de inversión. Los flujos de caja constantes y el barato apalancamiento ayudaron a atraer pretendientes. En 2017, Unilever se embolsó 8.000 millones de dólares vendiendo su negocio de untes, que fabrica la margarina Flora, a la empresa KKR.

A principios de este año, Nestlé cedió su negocio de salud de la piel a la firma de capital privado EQT por un importe de 10.000 millones de dólares, superior a lo esperado. Y el gigante cervecero Anheuser-Busch InBev se deshizo de su unidad australiana por 11.000 millones de dólares, lo que representa 15 veces el ebitda de la filial en 2018.

Sin embargo, algunas de las ventas menores parecen estar tambaleándose. El nuevo consejero delegado de Kraft Heinz, Miguel Patricio, paró la venta del gigante italiano de alimentos para bebés Plasmon, informó CNBC en julio, tras el poco interés de los compradores.

Los banqueros afirman que Pernod Ricard ha decidido mantener sus marcas de vino después de que las ofertas no cumplieran las expectativas, aunque la empresa nunca ha confirmado públicamente una revisión de su estrategia.

Mientras tanto, la venta de la embutidora de salchichas Herta de Nestlé, valorada en unos 500 millones de dólares según varias noticias, parece haberse estancado ocho meses después de que la compañía suiza anunciara que estaba revisando el futuro de la unidad, que ya no está a la moda.

Los datos de fusiones y adquisiciones confirman la desaceleración. Según Dealogic, el valor total de las empresas de bienes de consumo vendidas en lo que va de año es de 104.000 millones de dólares, un 33% menos que en el mismo período de 2018.

Parte de la razón es que puede que los gigantes del consumo sean más exigentes. Las acciones de Pernod han subido un 15,5% en lo que va de año, y ahora cotizan a 23,5 veces los beneficios previstos para 2020, según datos de Refinitiv. Esto hace más fácil para el presidente y consejero delegado Alexandre Ricard evitar las críticas del inversor activista Elliott Advisors. Las altas valoraciones de los mercados de Bolsa también hacen que sea menos atractivo vender negocios con descuento.

Sin embargo, la desaceleración de la economía mundial puede poner en tela de juicio esta actitud relajada. El impulso de vender negocios pequeños o periféricos y enfocarse en marcas grandes y en crecimiento tiene sentido. Las empresas de consumo no pueden permitirse el lujo de colgar sus guantes de goma todavía

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías