Negociación

El acuerdo de Londres y la UE para el Brexit, en manos del Parlamento británico

Los Veintisiete aprueban el nuevo pacto de salida, pero Johnson todavía no tiene asegurado el respaldo necesario en Westminster

El primer ministro británico, Boris Johnson, estrecha la mano al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, tras alcanzar un nuevo acuerdo del Brexit este jueves.
El primer ministro británico, Boris Johnson, estrecha la mano al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, tras alcanzar un nuevo acuerdo del Brexit este jueves. Reuters

Fumata blanca. A justo dos semanas para que se materialice el Brexit, Reino Unido y la Unión Europea han alcanzado un acuerdo de salida. Esta mañana, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el primer ministro británico, Boris Johnson, haber llegado a un pacto "justo y razonable". Un texto que ha sido esta tarde aprobado por los Veintisiete en el Consejo Europeo que se celebra hasta mañana, aunque sin abordar la posibilidad de que una nueva prórroga en caso de que Westminster no dé su aprobación.

Pero Johnson tiene todavía una dura batalla interna por delante para lograr que el Parlamento británico dé luz verde al nuevo plan de salida, ya que no cuenta con los apoyos suficientes. Los unionistas de Irlanda del Norte, socios de Gobierno de los conservadores, ya han rechazado el acuerdo, mientras que desde la oposición, el laborista Jeremy Corbyn se ha mostrado insatisfecho con el texto, considerándolo "todavía peor" del que selló hace casi un año Theresa May, y que fue tumbado de forma masiva por los Comunes hasta en tres ocasiones. Tampoco liberales ni los independentistas escoceses han respaldado el pacto.

En una carta enviada al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, Juncker anunció esta mañana un nuevo acuerdo con un "protocolo revisado" para la frontera entre dos Irlandas que elimina el polémico backstop y lo reemplaza por una solución aduanera distinta y compleja que tendrá que ser refrendada por la Asamblea norirlandesa cada cuatro años. En ella, recomendaba al Consejo Europeo que respaldara tanto el acuerdo de salida revisado como la declaración política, algo que finalmente se ha cumplido.

"Creo que es tiempo de completar el proceso de salida y continuar, tan rápido como sea posible, la negociación sobre la futura alianza de la Unión Europea con el Reino Unido", sostuvo el presidente del Ejecutivo comunitario, quien se mostró "satisfecho" con el acuerdo pero "triste" por el Brexit, que pondrá fin a 45 años de estrecha relación con la UE. Con los avances conseguidos, Juncker descartó "la necesidad de ningún tipo de extensión" técnica para pulir posible detalles, por lo que confió en que el Brexit pueda ejecutarse el 31 de octubre.  

Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho han aprobado el texto esta tarde. Esta mañana, el negociador jefe para el Brexit de la UE, Michel Barnier había asegurando su equipo había hecho todo lo posible para que el Consejo estuviera "en medida de apreciar positivamente" un acuerdo que calificó de "justo y razonable", por lo que se mostró confiado de que el pacto sería "aprobado formalmente" para su posterior ratificación por el Parlamento Europeo. 

Tras compartir los calificativos usados por Barnier, Johnson ha afirmado haber conseguido un "gran acuerdo" que "devuelve el control" a Reino Unido, y que permitirá que tanto el país -incluida Irlanda del Norte- participe en acuerdos de libre comercio con terceros países. Tras las arduas negociaciones en Bruselas, la pelota vuelve a estar en Westminster, razón por la que el premier ha instado al Parlamento británico a que dé su aprobación al texto este sábado en una sesión extraordinaria, la primera de estas características desde la guerra de la Malvinas.

Los números, no obstante, siguen sin salir lo que podría dar al traste con el nuevo acuerdo, tal y como ya le ocurrió a su antecesora, Theresa May, que selló con Bruselas un acuerdo el noviembre de 2018, pero que fue ampliamente derrotado en tres votaciones. A pesar de que el Gobierno ha sacado pecho y ha declarado que "no contempla una derrota el sábado", parece muy difícil que el Johnson consiga convencer al Parlamento, donde su partido carece de la mayoría suficiente, de que dé luz verde el nuevo texto.

Los unionistas de Irlanda del Norte (DUP), que con sus 10 diputados sostenían el Ejecutivo tory, ya han asegurado que no respaldarán el acuerdo. "No podemos apoyar lo que ha sido propuesto sobre aduanas y falta claridad en torno al IVA", ha declarado la formación. Sin esos cruciales votos, Johnson necesitará buscar el respaldo de la oposición, pero los laboristas ya han comunicado su frontal rechazo a un texto que, entre otros puntos, impide la libertad de movimiento de sus ciudadanos, como también lo ha hecho el Partido Nacionalista Escocés, al considerar que otorga a Escocia "un trato injusto", por lo la formación volvió a asegurar que impulsará un segundo referéndum de independencia en 2020, tras el celebrado en 2014 que, por un 55% de los votos, rechazó separarse del país.  

Desde el Partido Liberal Demócrata, ha insistido en la convocatoria de un segundo referéndum en el que se incluya de nuevo la opción de que Reino Unido permanezca dentro del bloque comunitario. "La lucha para frenar el Brexit está lejos de terminarse", ha zanjado, según la BBC.

Los cálculos para Johnson son complicados. Los tories tienen 289 escaños sobre un total de 650 y sus aliados unionistas norirlandeses cuentan con 10. Los laboristas cuentan con 247 asientos, los nacionalistas escoceses, 35, y los liberaldemócratas, 15. Johnson necesitaría no solo a los unionistas, sino además a los 35 independientes de la Cámara. 

El nuevo acuerdo para la frontera norirlandesa

Según ha explicado este mañana Barnier en rueda de prensa, la UE "ha aceptado suprimir el backstop y reemplazarlo por un nuevo enfoque" que prevé que Irlanda del Norte siga alineada con ciertas normas del mercado único europeo pero forme parte del territorio aduanero del Reino Unido. De esta forma, los controles a los bienes se efectuarán en los puertos de entrada a Gran Bretaña, y no en la frontera entre las dos Irlandas. Para los productos de consumo inmediato que crucen de Gran Bretaña y estén destinados a quedarse en la isla irlandesa, no se aplicarán las tarifas comunitarias, como tampoco estarán sujetos los bienes personales de quienes crucen la frontera entre la provincia británica y la República de Irlanda. Según ha asegurado Barnier, se trata de una "solución legalmente operativa" que permitirá evitar una frontera física entre ambos territorios, preservar la economía de la isla y la integridad del mercado.

 Además, el pacto prevé que la Asamblea de Irlanda del Norte pueda votar si se mantiene esa salvaguarda cuatro años después de que haya entrado en vigor, lo cual debería suceder una vez que concluya el periodo de transición posterior al Brexit, previsiblemente a finales de 2020. "Para que la solución sea durable, el apoyo democrático es la piedra angular de nuestro enfoque recién acordado, por lo que creo que es aceptable que sea revisada regularmente", ha detallado el negociador jefe del bloque comunitario. Si la Cámara consiente, el sistema se extenderá por cuatro años más, y si vuelve dar su aprobación en ese momento, se revisará ocho años después. Si decae el apoyo norirlandés, habrá un periodo de dos años en el que ambas partes tendrán que encontrar una nueva solución, mientras que si la Asamblea no lo somete a votación, seguirá rigiendo ese sistema por defecto. Con todo, el nuevo sistema no será reemplazado por el nuevo acuerdo de libre comercio que sellen Reino Unido y la UE, lo que constituye una concesión por parte del bloque comunitario.   

Para la relación futura entre ambos bloques, Johnson ha dejado claro su intención de apostar por un acuerdo de libre comercio, por lo que otras opciones como "un eventual territorio aduanero único" han quedado eliminadas, según ha detallado Barnier. "Lo que no cambia es que, debido a nuestra proximidad geográfica y nuestra fuerte interdependencia con Reino Unido, impulsaremos un acuerdo de libre comercio ambicioso sin tarifas ni cuotas", ha proseguido el negociador comunitario.

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