La petrolera británica BP se suma a la puja por las renovables de ACS

Endesa y grandes fondos de capital riesgo también están interesados. La OPV queda descartada ante las sacudidas del mercado

BP ACS

Las renovables están en auge, y las compañías energéticas más tradicionales buscan fórmulas para sacudirse su dependencia del petróleo. ACS ha puesto en el escaparate su nueva filial de energía verde, bautizada como Zero-E. La empresa cuenta con activos por 1.500 megavatios procedentes en su mayor parte de su filial Cobra. British Petroleum (BP), a través de Lightsource, se suma a lista de interesados en la firma, en proceso de dar entrada a inversores, una vez que la OPV ha sido descartada.

ACS ha confirmado a la CNMV la información de Cinco Días. "Confirmamos que en el posible proceso de venta, en todo o en parte, de la filial de energías renovables, Zero-E, o de sus activos, se han recibido ofertas no vinculantes", señala el hecho relevante. 

El equipo de Florentino Pérez diseñó en principio una salida a Bolsa a través de la que vendería el 51% del capital. Pero los bajos precios obtenidos en los sondeos entre inversores –el objetivo de valoración inicial estaba en unos 2.000 millones de euros– y las sacudidas de los mercados han descartado esta opción. Los bancos asesores de ACS –Natixis, Goldman Sachs y Société Générale– se están empleando a fondo en el plan B, que supone una transacción privada. El gigante británico BP tiene el libro de venta y estudia una oferta, según fuentes conocedoras del proceso. Un portavoz de ACS ha declinado hacer comentarios sobre esta información.

Por Zero-E se han interesado firmas emblemáticas del capital riesgo, como Brookfield, Macquarie, KKR, EQT, también el fondo de pensiones canadiense Pension Plan Investment Board (CPPIB) e incluso Endesa, según publicó El Confidencial. BP controla el 43% de Lightsource, el brazo de inversión en renovables del grupo británico. En todo caso, las ofertas no son vinculantes, sino muestras de interés.

Las expectativas de valoración de ACS han ido rebajándose desde que arrancó el proceso, y las propuestas preliminares se sitúan por debajo de los 1.500 millones de euros. Zero-E cuenta con 17 proyectos en nueve países que suman 1.481 megavatios con clientes que aseguran la compra de energía por un plazo de entre 15 y 20 años. Tiene además 450 kilómetros de líneas de transmisión eléctrica e instalaciones para desalinizar 286.000 metros cúbicos de agua.

Una de las ventajas de Zero-E que exhibe el grupo presidido por Florentino Pérez es precisamente su relación con ACS. El valor añadido vendrá de la relación sinérgica con el grupo constructor. Este se ocuparía del desarrollo, la construcción, el mantenimiento y la operativa de las infraestructuras, mientras que la filial se centraría en el desarrollo, la financiación y la gestión de los proyectos.Zero-E tendrá una rumbosa política de dividendos, con un nivel de pay out (porcentaje de los beneficios destinado a retribuir a los accionistas) en torno al 80%.

Los proyectos en desarrollo (greenfield, en la jerga) de Zero-E superan los 8.000 millones de megavatios, pero además la empresa tiene identificadas oportunidades por más de 2.600. El calendario que maneja la actual filial de ACS es elevar su cartera de proyectos en operación hasta los 4.500 megavatios en 2022 y poner en marcha instalaciones por otros 5.200 a partir de 2023. El 69% de su capacidad actual está en España, un 13% en Latinoamérica –México, Uruguay, Brasil, Perú y Chile– y el restante 18% repartido en Argelia, Reino Unido y Sudáfrica. La mayor parte de su potencia es en el área solar fotovoltaica, con 914 megavatios de los casi 1.500 que tiene listos, o casi, para explotar.

La compañía se compromete a una serie de hitos de cara a 2022. Entre ellos destacan que, como mínimo, dos tercios de sus activos tengan los ingresos garantizados vía regulación o por contratos, que el 75% de sus ventas se produzcan en divisas de alta calidad, como el euro o el dólar, y que ese mismo porcentaje de sus activos se sitúe en países con rating de inversión, el venerado nivel de BBB-. El objetivo de rentabilidad de los proyectos será de entre un 8% y un 9% en los países más seguros y superior al 10% en los menos estables. Zero-E se compromete, por su parte, a tener un rating mínimo de BBB-.

La gran fuerza de la filial radica en la subasta realizada en julio de 2017. Cobra fue el principal adjudicatario de la subasta, con un total de 1.550 megavatios. Endesa, a través de Enel Green Power), Naturgy y Forestalia se llevaron casi 900 megavatios entre los tres. En total, se adjudicaron 3.000 megavatios de energía verde.

Un poderoso jugador que se hace hueco en España

Compra a Forestalia. BP, a través de Lightsource, cerró a inicios de este mes la compra a Forestalia de proyectos fotovoltaicos por unos 300 megavatios. Este fue el desembarco de la petrolera en el negocio de renovables en España. La eventual adquisición de una participación en Zero-E supondría un paso de gigante para BP, que en 2018 adquirió una participación minoritaria en la comercializadora de electricidad Lucera.

X-Elio. La última gran operación en el sector se cerró en julio, cuando la oferta de Brookfield por X-Elio triunfó, tras competir con Repsol. Sin embargo, KKR, el vendedor, se quedó con una participación del 50%, debido a que la valoración no era la solicitada. Los Riberas sí traspasaron al gigante canadiense su 20%.

Fotowatio. Otra de las empresas emblemáticas de la energía verde en España, Fotowatio Renewable Ventures (FRV) se puso a la venta en abril. El grupo árabe Abdul Latif Jameel, propietario de la firma desde 2015, fichó a JPMorgan para ejecutar la venta de FRV. Esta firma proyecta, construye y vende parques solares y también vende energía que producen algunas de esas instalaciones.

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