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La familia Arango y ProA blindan su salida de Zena-Vips si fracasa el plan de la OPV

El fundador de Vips y el fondo de capital riesgo recibirán acciones de Alsea en 2025; la opción de venta es sobre el 12,7% de la firma española

Una tienda de Vips en la calle Serrano de Madrid.
Una tienda de Vips en la calle Serrano de Madrid.

El gigante de la restauración que se ha creado tras la compra de Vips por Alsea a finales del año pasado calienta motores para una eventual salida a Bolsa en 2020. Está todo preparado para que, de la mano de Nomura como asesor jefe y de Citi y Morgan Stanley como coordinadores, se sondee a los eventuales compradores. Pero los accionistas minoritarios, liderados por la familia Arango y el fondo de capital riesgo ProA, han buscado una solución alternativa por si la OPV falla.

Estos dos accionistas invirtieron en la compañía en la que ahora consolida Vips, Food Service Project, que incluye también los activos de Zena. Inyectaron 75 millones en una ampliación de capital que les dio una participación en torno al 8%. Pero todos los accionistas minoritarios, además de estos dos, que han permanecido tras esa transacción controlan el 12,7%, según documentos de la mexicana Alsea.

Antes de la operación, los Arango controlaban el 41,48% de Vips, ProA tenía el 29,98% y otros socios, con menos del 10% cada uno, atesoraban el 28,54% en conjunto. Los actuales minoritarios de Zena-Vips han blindado su salida del capital en caso de que la salida a Bolsa no llegue a producirse.

En un documento para inversores de la mexicana Alsea, que capitaliza alrededor de 40.000 millones de pesos mexicanos (cerca de 1.900 millones de euros), se revela que en la compra de Vips se estableció una opción de venta por el 12,70% del capital durante un periodo de siete años. Es decir, los socios minoritarios de Zena-Vips tienen el derecho de vender su participación con una fecha compromiso de realizar esa operación en 2025. Esta desinversión se hará “mediante la entrega de un numero variable de acciones de Alsea”, aclara.

Fuentes financieras señalan que esa opción de salida es el plan B, en caso de que no se pueda efectuar la colocación en la Bolsa española. Una de las denominaciones planteadas para Zena-Vips, en la que Alsea controla el 66,24%, es Alsea España, en la que sería su filial cotizada en España. Las participaciones restantes pertenecen a la gestora de fondos de capital riesgo francesa Alia, que entró en Zena cuando el grupo del otro lado del Atlántico compró la firma a CVC en 2014.

Alsea se quedó con el 71,76%, mientras que el 28,24% pasó a manos de Alia. La valoración fue de 270 millones. CVC había adquirido Zena en 2001 por 93 millones. Los porcentajes de hace cinco años han quedado diluidos, hasta el 66,24% y el 21,06% respectivamente, tras la ampliación para dar entrada a los minoritarios de Vips en la actual matriz.

Zena es el franquiciador de Foster’s Hollywood, Cañas y Tapas, Domino’s Pizza y Burger King, al tiempo que es dueño de los restaurantes de La Vaca. Las últimas cuentas de Zena, correspondientes a 2017, muestran una facturación de 393,6 millones de euros, un 9,1% más que en el ejercicio previo, con un ebitda de 62,1 millones de euros. Vips, por su parte, facturó el año pasado 223,6 millones, un 4,1% más que en 2017.

La última ampliación tasa la firma en 940 millones

Compra de Vips. A finales de octubre del año pasado se firmó la adquisición de Vips –con esta marca como su buque insignia, la cadena de comida italiana Ginos, Starbucks, Fridays y Wagamama– por 500 millones de euros. A cambio de una inversión de 75 millones en Food Proyect Service, la firma que aúna los activos de Zena y de Vips, la familia Arango y ProA se han hecho con alrededor de un 8%. Esto valora el 100% de la firma en unos 940 millones de euros. Pero el objetivo es que su valoración en Bolsa suba hasta al menos 1.500 millones, según publicó El Confidencial el pasado 10 de septiembre. El grupo resultante factura más de 800 millones de euros en España y Portugal y gestiona más de 1.000 restaurantes.

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