El retorno de las emisiones de deuda privada es posible y deseable

La estrategia de la CNMV y de BME debe avanzar hacia unas condiciones que hagan cada vez más atractivo el mercado español

La globalización financiera tiene muchas ventajas para las empresas, entre ellas la de facilitar que puedan emitir su deuda allí donde les resulte más beneficioso, ya sea por razones regulatorias, por facilidades fiscales o por dejar la operación en manos de grandes bancos que trabajan principalmente en plazas internacionales. Se trata, en cualquier caso, de una suerte de tendencia deslocalizadora que ha cambiado rápidamente el perfil de las emisiones de deuda privada en España. Si hace solo una década el 80% se llevaba a cabo en el mercado español, en los últimos años muchas empresas han optado por emitir en plazas como Dublín, Luxemburgo, Fráncfort o Estados Unidos, hasta el punto de que en 2018 más de la mitad de esas emisiones de renta fija se realizaron fuera de España.

La CNMV ha visto con preocupación cómo crecía esta tendencia, hasta que a finales de 2017 lanzó junto a BME un plan para flexibilizar las operaciones de emisión, aumentar la competitividad del mercado nacional de deuda corporativa y tratar no solo de retener, sino también de hacer regresar a aquellas compañías que estaban emitiendo fuera de España. Ese plan, que entre otras medidas contempla una rebaja de tarifas del gestor de los mercados regulados y la agilización en la aprobación de los folletos por parte del supervisor, ha comenzado a dar frutos este año. Los datos revelan que entre enero y septiembre de 2019, la deuda privada admitida a negociación en BME Renta Fija alcanzó los 91.674 millones de euros, lo que supone un incremento del 52% respecto al mismo periodo de 2018 y la confirmación de que la flexibilidad y los precios competitivos constituyen imanes para las empresas, también en los mercados.

Pese a todo, el volumen de emisiones en el mercado nacional dista todavía del que fue en el pasado. Existe una inercia entre aquellas empresas que han optado ya por emitir fuera que dificulta su retorno. Aún así, la estrategia de la CNMV y de BME debe mantenerse e incluso avanzar hacia unas condiciones que hagan cada vez más atractivo el mercado español y le permita competir con otras plazas con mayor experiencia y más facilidades a la hora de atraer capital. Ejemplos como el de Colonial, que repatrió su programa de bonos por un maximo de 3000 millones a finales del año pasado o el de Endesa, que hizo lo mismo con su programa de pagarés el pasado mes marzo, demuestran que ese retorno no solo es deseable, sino también posible.