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La última dimisión en el BCE puede hacerle la vida difícil a Lagarde

Sabine Lautenschlaeger dimitió del BCE. Otros gobernadores de bancos centrales disienten del paquete de estímulos

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, en el Parlamento Europeo.
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, en el Parlamento Europeo. AFP

La naturaleza aborrece el vacío. La tendencia a llenar vacíos puede ser un problema para la nueva jefa del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

La sala de juntas del Banco Central tendrá pronto otra vacante después de que Sabine Lautenschlaeger dimitiera el miércoles por la tarde. El BCE no dio ninguna razón para la salida de la alemana más de dos años antes del final de su mandato. A falta de cualquier otra justificación, es demasiado fácil sospechar el descontento por la relajación de la política monetaria que el jefe saliente del Banco Central, Mario Draghi, anunció hace dos semanas.

Un conjunto de políticos, entre ellos Lautenschlaeger, disentía con respecto a ese paquete, que incluía una nueva ola de compras de activos, dijeron fuentes citadas por Reuters. Si su renuncia fue motivada por diferencias políticas más que por razones personales, Lagarde se enfrentará a un par de problemas.

En primer lugar, la partida le dificultará aún más la venta de las políticas del BCE en Alemania, la mayor economía de Europa. El periódico más vendido del país ya había reaccionado a las recientes medidas de Draghi publicando un fotomontaje del italiano con colmillos y vestido de vampiro, junto con un titular sobre el horror continuo de los tipos de interés bajo cero para los ahorradores alemanes.

Es mejor que Lautenschlaeger se vaya antes de que Lagarde comience el 1 de noviembre. Y no sería la primera alemana en renunciar tras una disputa política. Juergen Stark, que se opuso a la compra de bonos del Estado para combatir la crisis de la zona euro, dimitió como economista jefe del BCE en 2011. Eso no impidió que el Banco Central siguiera adelante con medidas de estímulo cada vez más audaces.

La gran diferencia esta vez es que el alemán no fue el único disidente. Otros objetores fueron el gobernador del banco central francés François Villeroy de Galhau; el miembro del consejo de administración del BCE Benoît Coeuré, también francés, y el jefe del Banco Central de Estonia, dijeron varias fuentes a Reuters. El jefe del banco central holandés, Klaas Knot, es otro crítico. Juntos, representan a países que constituyen más de la mitad del producto interior bruto de la zona euro.

Lagarde necesitará todas sus habilidades diplomáticas para verter petróleo sobre aguas tan turbulentas. Aun así, las divisiones que preceden a su llegada pueden limitar su margen de maniobra en el futuro.

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