Los inversores temen una megamulta tipo EE UU para ABN Amro

Los fiscales holandeses investigan presuntas infracciones de las normas antiblanqueo por parte de la entidad

El logo de ABN Amro en su sede de Ámsterdam (Países Bajos).
El logo de ABN Amro en su sede de Ámsterdam (Países Bajos).

Demasiado para tratarse de bancos europeos supuestamente aburridos. ABN Amro ha revelado que los fiscales holandeses lo están investigando por presuntas infracciones de las normas contra el blanqueo de capitales. La caída ayer de casi un 12% en el valor de mercado del prestamista controlado por el Estado sugiere que los inversores se están preparando para una megamulta al estilo estadounidense.

El banco dirigido por Kees van Dijkhuizen advirtió de una posible investigación en agosto, después de que el banco central holandés ordenara una revisión de sus clientes minoristas. Los fiscales dicen ahora que ABN Amro reportó las transacciones sospechosas demasiado tarde, o que no reportó nada en absoluto, durante un largo período de tiempo. Tampoco llevó a cabo investigaciones adecuadas sobre el comportamiento de algunos clientes.

Otros detalles, como el valor de las transacciones implicadas, son escasos. Pero los 1.500 millones de euros borrados del valor de mercado del banco dan una indicación de los temores de los inversores. Una multa equivalente a esa cantidad sería casi el doble de la que pagó ING en 2018 tras admitir “graves deficiencias” en la lucha contra la delincuencia financiera durante un período de seis años.

ABN Amro puede permitirse el lujo de recibir el golpe. Incluso después de desembolsar 1.500 millones de euros, su ratio de capital común Tier 1 seguiría siendo un saludable 16,6%, según nuestros cálculos. Eso está muy por encima de la mayoría de sus pares europeos. Una preocupación mayor sería el impacto en la generosa política de dividendos del banco. Los analistas prevén que este año desembolse 1.400 millones de euros a los accionistas, lo que equivale al 64% de los beneficios estimados, según datos de Refinitiv.

Sin embargo, como han demostrado los casos del Danske Bank danés y del Swedbank sueco, la participación de investigadores estadounidenses aumentaría las posibilidades de una sanción aún más fuerte. Eso es solo una posibilidad: ABN Amro dice que actualmente no tiene conocimiento de ninguna investigación americana.

En el caso de ING, las sanciones impuestas por los reguladores holandeses fueron lo suficientemente fuertes como para persuadir a las autoridades estadounidenses de que abandonaran el caso. Sin embargo, los accionistas que intentan cuantificar los daños para ABN Amro están asumiendo lo peor.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías