Invertir contra el cambio climático

515 gestoras de activos se comprometen con la sostenibilidad y piden a gobiernos y compañías que aceleren la transición ecológica

Incendio en el bosque de Pozuzo, en Perú.
Incendio en el bosque de Pozuzo, en Perú. Getty

La concienciación por el medioambiente ha pasado por varias etapas. Primero se involucraron los activistas de oenegés; a continuación, los gobiernos empezaron a tomar cartas en el asunto; y desde hace unos años son las empresas, responsables de una parte importante de la contaminación, las que quieren liderar la transición ecológica. Entre ellas, las gestoras de fondos de inversión. Hasta 515 firmas del sector, que gestionan activos por valor de 35 trillones de dólares (unos 30 trillones de euros), publicaron la semana pasada una carta en la que piden a gobiernos y empresas una mayor implicación para combatir el cambio climático.

Robeco, uno de los grandes inversores del medio millar de firmas agrupadas en The Investor Agenda, alerta de “riesgos reputacionales y regulatorios” para las compañías que pasen por alto la alerta climática. El impacto medioambiental está en la mente de la población a la hora de tomar decisiones diarias. También a la hora de decidir en dónde invertir. Solo en España, en 2017, el patrimonio de fondos con responsabilidad social superaba los 30.000 millones euros de valoración, con un crecimiento del 32% en apenas dos años, de acuerdo con Spainsif, el Foro de inversión sostenible de España.

Otro estudio, el de inversión global de Schroders (2017), firma que también suscribe la carta, recoge que el 61% de los encuestados aseguraron haber invertido en fondos sostenibles en los cinco últimos años. Además, el 35% invirtieron con criterios ESG (de medioambiente, sociales y de gobierno por sus siglas en inglés). 

HERRAMIENTAS PARA MEDIR LA SOSTENIBILIDAD

Una parte de los inversores agrupados en Climate Action 100+ también se han juntado en Transition Pathway Initiative, que acoge a más de 50 compañías de inversión que gestionan activos valorados en más de 15 trillones de euros. Juntos han impulsado una herramienta que valora el compromiso medioambiental de 135 compañías dedicadas al suministro de energía (petróleo y gas, minería del carbón y electricidad). Equinor y Suncor Energy entre las petroleras y gasísticas, la minera BHP Billiton y E.ON son las que han hecho mayores progresos, según esta herramienta de los inversores.

Sin embargo, los inversores tienen serias dudas de que la Cumbre del Clima, que se celebra este lunes en Nueva York, sea una respuesta efectiva al clamor popular. Una de las intervenciones clave será la de Alemania, que el pasado viernes presentó un plan contra el cambio climático: 70 medidas y 54.000 millones de euros, a gastar hasta 2023. DWS, gestora de fondos de inversión, también suscribe la carta pero se muestra escéptica con la cumbre.

La empresa enumera varios motivos para el pesimismo ante el anuncio del gobierno germano. En primer lugar, considera escasa la inversión acordada porque representa apenas “el 0,3% del PIB” del país, expone Irene López, senior sales de DWS y especialista de ESG. Además, el dinero no procedería del Estado y el flamante fondo para el clima “debería alimentarse con dinero privado”, añade López y, tal y como está diseñado el plan, “carga a fabricantes y consumidores y tiene un efecto de freno en la economía más que de acelerador”. Un último escollo, expone DWS, es la obsesiva barrera alemana del equilibrio presupuestario.

Simon Webber, gestor del fondo Schroder ISF Global Climate Change, ha destacado antes de que empiece la Cumbre del Clima que "en el futuro va a ser muy importante que los inversores eviten las industrias y las empresas que no están bien posicionadas para ese cambio". Webber ha asegurado que las tecnologías más importantes para el cambio climático, como las energías renovables y los vehículos eléctricos, han alcanzado "la madurez en términos de coste y eficiencia".

¿Cómo se traduce el interés por el medioambiente de las gestoras de activos en políticas sostenibles como las que reclaman? BNP Paribas explica que no aprueba cuentas o lleva a cabo nombramientos si una compañía en la que ha invertido no les facilita información sobre sus emisiones. Tampoco cuando la compañía puede incumplir alguno de los principios de sostenibilidad de BNP. En 2018, 222 billones de euros en activos gestionados por la empresa se regían por las políticas ESG (un 5% menos que en 2017). Suponen el 52% de todos los activos que gestiona BNP (valorados en 427 billones de euros).

DWS explica que son “muy activos en ejercer influencia sobre la gobernanza de las compañías en las que invertimos a través del ejercicio de voto en las Juntas Generales de Accionistas”. DWS “lidera desde hace seis años” las resoluciones sobre cambio climático entre las grandes gestoras, y solo en 2018 apoyaron el 97% de las resoluciones en EE UU. Por su parte, Robeco ha tomado recientemente acciones contra la deforestación en el Amazonas. La gestora holandesa se ha comprometido a presionar a empresas que operan en Brasil para que implementen “una política específica de productos básicos, sin deforestación, que cubra toda la cadena de suministro”, explica Peter van der Werf, especialista de Titularidad Activa de Robeco.

No faltan las gestoras de activos que ven una oportunidad en la creciente sensibilización por el cambio climático. Fuentes de Aberdeen Standard Investments señalan que para adaptarse a los cambios por el aumento de las temperaturas se necesitarán "inversiones inmensas en sectores y subsectores como muros de contención, tecnología de refrigeración o gestión del agua y del suelo". Belinda Gan, directora del equipo de inversión sostenible de Schroder, advierte de que "el cambio climático presenta un reto y una oportunidad ineludibles para los inversores de todo el mundo". 

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