Foro Tendencias 2020

Las grandes empresas reclaman estabilidad política para ser competitivas

Los máximos directivos de Bankia, Ferrovial, Enagás y Repsol ponen el foco en las transiciones digital y energética

De izquierda a derecha, Antonio Llarden, presidente de Enagás; José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia; Rafael del Pino, presidente de Ferrovial y Josu Jon Imaz, presidente de Repsol.
De izquierda a derecha, Antonio Llarden, presidente de Enagás; José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia; Rafael del Pino, presidente de Ferrovial y Josu Jon Imaz, presidente de Repsol.

Las grandes empresas hicieron esta mañana un llamamiento para la conformación de un nuevo Gobierno que sirva para impulsar las grandes reformas pendientes. En el Foro Tendencias 2020, organizado por El País y Kreab, los máximos diredtivos de Ferrovial y Enagás, Rafael del Pino y Antonio Llardén, reclamaron estabilidad política para seguir siendo competitivos en un entorno global. El presidente de Ferrovial instó a las fuerzas políticas a configurar un gobierno cuanto antes. “Sería bueno para España y para los inversores tener un proyecto de gobierno firme y serio. La estabilidad favorece el clima de inversión, la creación de empleo y bienestar social”.

Por su parte, el presidente de Enagás apostó por imitar el modelo italiano, en el que se alcanzó un acuerdo para evitar volver a ir a las urnas. “Quizá tenemos que aprender algo de los italianos sobre cómo actuar en un mar de incertidumbres”, resaltó. En su opinión, la estabilidad es fundamental en las grandes empresas cotizadas. “Vivimos en un mundo muy incierto, con una tendencia contraria al multilateralismo, y hay que hacer todo lo posible para evitar factores que incrementen esa incertidumbre. En España, los empresarios vamos a seguir trabajando para que iones haya gobierno”.

El respaldo a la inquietud de las grandes empresas llegó desde la CEOE, que emitió un comunicado al mismo tiempo que se celebraba el encuentro instando al futuro Ejecutivo que salga de las urnas el próximo 10 de noviembre para combatir los efectos de la desaceleración. “Debe implementar las medidas económicas necesarias para asegurar que la economía española sea capaz de hacer frente a los retos que plantea la ralentización”, subrayaba el comunicado. La patronal también mostró su preocupación “ante la falta de estabilidad necesaria para el buen funcionamiento del tejido empresarial español” por lo que resaltó la importancia de mantener la competitividad empresarial, en un contexto con muchos focos de inestabilidad, que apenas han cambiado en los últimos doce meses.

Si en 2018, las preocupaciones de las grandes empresas se centraban en la irrupción del proteccionismo comercial, del populismo político, de la incipiente guerra comercial entre EE UU y China y en la resolución de la salida del Reino Unido de la UE, en 2019 siguen siendo las mismas. “Esas tendencias y los riesgos que llevan aparejados se han agudizado”, recalcó José Ignacio Goirrigolzarri, presidente de Bankia, durante su intervención. A esos tres elementos se ha unido otro inesperado. “El cambio inesperado se ha producido con el comportamiento de las políticas monetarias: esperábamos subidas de tipos de interés y ahora entramos en un escenario en el que parece que vamos a tener tipos negativos durante un largo período de tiempo”, subrayó.

En ese contexto, los máximos directivos de Repsol, Enagás, Ferrovial y Bankia presentaron las claves que dominarán, en su opinión, la economía mundial en el próximo ejercicio. Los cuatro coincidieron en la necesidad de acelerar la transición digital y energética para ser competitivos. “Va a haber dos grandes tendencias en 2020: una transición digital con retos tecnológicos y una transición energética en la que no tenemos tanto tiempo como el que parece. Ambas obligan a tomar medidas de forma urgente, ya que si no afinamos bien, tenemos riesgos de exclusión”, recalcó Llardén.

Un cambio de combustibles fósiles a otros más limpios que otros países ya han empezado a realizar y en el que la economía española parte con desventaja. “Debemos preparar a la sociedad española para la descarbonización. EE UU ha cerrado todas las plantas de carbón y ha apostado por el gas natural. Eso ha provocado que haya bajado sus emisiones contaminantes un 13%, casi cuatro veces más que Alemania. Pero en el caso español hay que hacerlo basándonos en nuestras capacidades”, recalcó Josú Jon Imaz, consejero delegado de Repsol. Y puso como caso práctico la renovación del parque de automóviles. “La edad media de un coche es de 12,6 años en España, cuando antes de la crisis era de ocho años. Si todos los vehículos que circularan fueran nuevos, bajaríamos de forma inmediata entre un 20% y un 25% las emisiones de CO2 del transporte. El cambio climático nos lo tenemos que tomar muy en serio y debemos adoptar medidas con ambición”, remarcó Imaz. A la transición energética añadió otra prioridad como la de impulsar la competitividad del tejido productivo. “Hay que hablar de la España productiva, que genera valor añadido, empleo o estabilidad y que permite activar el ascensor social”.

Del Pino abogó por aplicar un conjunto de reformas pendientes por la parálisis política. “Hay que invertir en un sistema educativo de mayor nivel internacional y producir graduados de todo tipo, desde formación profesional a grandes investigadores”. El presidente de Ferrovial también reclamó al futuro Ejecutivo que salga de las urnas más apoyo para las grandes empresas. “Se supone que la empresa grande funciona sola, pero no es así. Las pequeñas también nacen y crecen porque venden a las grandes”, subrayó.

Más rentabilidad

En un contexto de tipos de interés negativos, la banca es uno de los sectores más perjudicados. Goirigolzarri estableció tres prioridades para sobrevivir en ese escenario. “Rentabilidad, digitalización y reputación”. En su opinión, sin la corección de la primera no se darán la segunda y la tercera. “La rentabilidad está por debajo del coste del capital y eso es insostenible. Lo ha motivado una regulación más exigente en requerimientos de capital y los tipos de interés negativos. En ese contexto, la banca no puede dar créditos y eso afecta a la calidad de vida de los ciudadanos”, dijo.

Goirigolzarri cree que la ganancia de rentabilidad debe ir acompañada de una mejora de la reputación. “Soy un convencido que para que un sector sea sostenible en el tiempo la sociedad debe querer que exista. Si no la sostenibilidad es imposible. Es importante preocuparse de contar porque la banca es útil”, señaló en alusión a la mala imagen que se ha granjeado la banca española ante los miles de juicios que ha tenido que afrontar por las preferentes, las cláusulas suelo, las multidivisa o el IRPH. “Ha habido conductas incorrectas en la crisis y muchas de ellas están en los tribunales. Deber ser una prioridad tener conductas irreprochables, porque es la mejor manera de mejorar la reputación de nuestro sector”.

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