Bank of America: la historia muestra que no habrá una recesión en EE UU

La economía no se contrae en el último año antes de unas elecciones presidenciales

recesión económica
El presidente de EE UU, Donald Trump.

Los mercados temen que la economía mundial esté a punto de entrar en recesión. Las caídas de los parqués internacionales en las últimas semanas han reflejado el miedo a que las malas cifras económicas publicadas a ambos lados del Atlántico junto a la falta de acuerdo entre EE UU y China en el ámbito comercial esté sentando las bases de lo que será el fin del ciclo económico actual.

Sin embargo, desde Bank of America aseguran que, ciñéndose a las teorías de los expertos y a la historia reciente, las economías no entran en recesión cuando una legislatura está llegando a su fin. En EE UU, las presidenciales del año que viene, podrían jugar en favor de su economía. Y es que las teorías afirman que "cuanto más próximas estén las próximas elecciones, mayor será el incentivo del Gobierno para recurrir a medidas de estímulo económico", explica un informe de la entidad. Es decir, Trump hará lo que sea necesario para minimizar los riesgos de una contracción de la economía.

De hecho, aseguran que este teoría se ha cumplido en las últimas cinco décadas y las recesiones que han estallado en la última etapa de una legislatura han tenido siempre un origen externo: la de los '80, que afectó a Jimmy Carter, estalló debido a un repunte del precio del crudo tras la revolución iraní; y la de los '90, con George Bush padre en la Casa Blanca, surgió después de una nueva subida del importe del crudo debido a la invasión iraquí de Kuwait.

Con todo esto, los expertos de Bank of America también plantean la posibilidad de que la situación económica actual pueda poner en peligro la relección de Trump el próximo año. Los estudios muestran que cuando dos de los tres principales datos macro estadounidenses (confianza de los consumidores, la tasa de desempleo y el índice ISM manufacturero) están en terreno negativo, el inquilino de la Casa Blanca cambiará.

El índice de confianza de los consumidores de la Universidad de Michigan cayó el mes pasado a su segundo mínimo anual del año, el manufacturero lleva cediendo posiciones durante seis meses consecutivos mientras que el ritmo de creación de empleo se ha ralentizado bruscamente en los últimos meses. Todo ello, hace concluir a los expertos que la posición de Trump podría esta en peligro, aunque aún podría haber algunos movimientos que le salvaran y que esté ya está poniendo en marcha, como la relajación de las tensiones comerciales- Y es que, según Bank of America, los votantes premiarán más la salud de la economía que una victoria en la guerra comercial.

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