El ‘revival’ de la deuda argentina muestra un atisbo de esperanza

La reestructuración anunciada por Macri podría dar un respiro a su probable sucesor

Banderitas de Argentina.
Banderitas de Argentina.

Mauricio Macri se comprometió a recuperar la economía argentina y su posición en los mercados financieros. Sin embargo, el miércoles, cuando el presidente se acerca al final de un mandato de cuatro años, su Gobierno dijo que quiere reestructurar parte de los aproximadamente 325.000 millones de dólares de su deuda. Una historia de ocho incumplimientos desde que el país se independizó en 1816 advierte contra el optimismo, pero la medida podría dar un respiro al probable sucesor de Macri.

La presión sobre Buenos Aires se ha intensificado desde que Macri quedó en segundo lugar en las elecciones primarias de este mes ante su rival populista Alberto Fernández. Muchos inversores temen que Alberto Fernández y su compañera de fórmula, la expresidenta Cristina Fernández, regresen a una política fiscal derrochadora si ganan las elecciones presidenciales de octubre. El peso ha caído más de un 20% frente al dólar desde las primarias: el dólar ahora compra alrededor de 58 pesos.

Es un problema para un Gobierno empeñado sobre todo con extranjeros. En lugar de emprender rápidamente reformas fiscales audaces al asumir el cargo, Macri optó por llegar a un acuerdo con los inversores que se mantuvieron al margen durante la última ronda de bonos en mora, con la esperanza de que se produjera un aluvión de inversiones extranjeras.

Los inversores globales ávidos de rendimiento compraron más deuda pública –incluidos 2.750 millones de dólares en bonos a 100 años–, pero la inversión directa no se materializó. El resultado es una economía en recesión con una inflación galopante.

Macri pidió ayuda al Fondo Monetario Internacional el año pasado, un esfuerzo supuestamente preventivo para evitar problemas. Ahora el FMI, que hasta el momento ha desembolsado unos 43.000 millones de dólares en préstamos, participará en cualquier reestructuración.

Reorganizar la deuda externa llevará tiempo, incluso si el Gobierno logra hacerlo de forma voluntaria para evitar el estigma de un noveno incumplimiento. La caída de los precios de los bonos sugiere que el mercado ha fijado el precio de una reestructuración, con esos bonos de un siglo que ahora cotizan a 40 centavos por dólar y rinden casi el 18%.

Incluso la ampliación del plazo de vencimiento de la deuda interna requiere legislación, lo que llevará tiempo. Pero aquí Macri podría contar con la ayuda de su oponente. Convertirse en presidente durante una verdadera crisis de deuda no puede ser atractivo para Fernández, y puede culpar a Macri del sufrimiento.

La tarea de reconstruir la economía nacional en medio de las guerras comerciales mundiales y de frenar el crecimiento seguiría adelante. Si Macri logra una reestructuración de la deuda, debería ganar algo de tiempo. Correspondería a su sucesor no malgastarlo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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