Los inversores desean otra extraña pareja en Italia

Un Gobierno de izquierdas sería tan inestable como el cesante, pero tranquilizaría al mercado

De izquierda a derecha, el ministro de Justicia italiano, Alfonso Bonafede, el viceprimer ministro y ministro del Interior, Matteo Salvini, y el dimitido primer ministro, Giuseppe Conte, el martes en el Senado de Roma.
De izquierda a derecha, el ministro de Justicia italiano, Alfonso Bonafede, el viceprimer ministro y ministro del Interior, Matteo Salvini, y el dimitido primer ministro, Giuseppe Conte, el martes en el Senado de Roma.

RIP (requiescat in pace, descanse en paz) la extraña pareja de la política europea. El emparejamiento de la derechista Liga con el antisistema Movimiento 5 Estrellas, que ha durado un año y terminó el martes con la dimisión del primer ministro Giuseppe Conte, siempre estuvo destinada a crear problemas. Los inversores en activos italianos, sin embargo, esperan que surja otra pareja improbable.

En un discurso de una hora ante el Senado, Conte hizo un trabajo encomiable al defender la creación de un nuevo Gobierno, con él posiblemente al mando, pero excluyendo a la Liga, a cuyo líder Matteo Salvini, sentado a su lado, llamó un riesgo para la nación. Conte dijo que Salvini, que estaba sentado a su lado en ese momento, había "demostrado que está siguiendo sus propios intereses y los de su partido", y añadió que "sus decisiones plantean graves riesgos para este país".

Mientras Conte hablaba, el coste de los préstamos de la República de Italia bajó, como lo ha hecho en las últimas semanas en medio del optimismo de que podría reunirse una nueva mayoría parlamentaria sin el partido de Salvini, que encabeza las encuestas.

No nos equivoquemos: Una asociación entre el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Demócrata, de centroizquierda, crearía un dúo tan inestable como el que sustituiría. Pero tendría ciertas cualidades tranquilizadoras para el mercado. Sería decididamente más amigable con la Unión Europea y sus normas. Tanto el 5 Estrellas como el PD apoyaron la nominación de Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea. La Liga no lo hizo. Y es casi seguro que adoptaría una mayor rectitud fiscal.

No hay que buscar más allá de la respuesta de Salvini a Conte. Reprendió a Bruselas por empobrecer Italia y abogó por elevar el gasto en 50.000 millones de euros, proclamando: “No quiero que Italia sea esclava de nadie”. Los inversores en bonos no son negreros, pero reconocen la disciplina económica cuando la ven.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Normas