Enarco, eficiencia energética en el negocio del hormigón

La zaragozana es una de las empresas líderes en la compactación de cemento

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Diseño en ordenador de un equipo de vibración.

Más de medio siglo ha pasado desde que, en 1964, el ingeniero Antonio Casals y un grupo de asociados decidieron fundar Enarco en Zaragoza. Pero esta empresa, que comenzó su actividad fabricando herramientas neumáticas –su nombre proviene del anagrama de energía del aire comprimido–, tuvo cierta vocación internacional ya desde entonces, al dirigirse también al mercado del Reino Unido.

Tras haberse convertido en una reconocida marca de maquinaria ligera de construcción, su expansión sigue en la actualidad, impulsada por el lanzamiento el año pasado de su último producto estrella: el convertidor electrónico de alta frecuencia para vibrador de hormigón Boxel, cuyo desarrollo fue apoyado por la UE.

Proveedor privilegiado de la industria metalúrgica nacional en sus primeros años de andadura, con clientes como Mercedes, Seat, Ford, Renault, Fagor o Astilleros Españoles, Enarco tuvo su punto de inflexión en 1978.

En una etapa económica que se caracterizaba por una fuerte inestabilidad, la compañía reestructuró su organización y diversificó su oferta. Supo ver el potencial que conlleva el hecho de que el hormigón, cuando es vertido para la edificación de cimientos, suelos, paredes, columnas u otros elementos estructurales, necesita ser vibrado para eliminar el aire que queda atrapado en su masa y compactarlo.

Así, la firma se dirigió hacia el área de las herramientas que se emplean con este fin y lanzó varios equipos de vibración de hormigón, neumáticos, pendulares y con motor interno y reglas vibrantes para pavimentaciones.

En 1978, la compañía reestructuró su organización
y diversificó su oferta hacia la vibración del hormigón

Al mismo tiempo que ampliaba la gama de productos y crecía dentro del nuevo mercado, la firma disminuía paulatinamente la producción de herramientas neumáticas, que llegó a ser meramente residual en 1992.

Durante algunos años, Enarco distribuyó también maquinaria de compactación ligera en exclusiva para el mercado local, pero en 1994 desarrolló su propia línea de equipos de esta clase y se convirtió en la primera española en producir pisones compactadores y bandejas vibrantes reversibles.

Crecimiento

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Sede central de Enarco, en Zaragoza.

Dos años después, Enarco creó una gama completa de reglas vibrantes eléctricas y de gasolina y lanzó al mercado el i-Spyder, vibrador de hormigón con accionamiento electrónico. En 2002 obtuvo la certificación ISO 9001 y empezó una nueva expansión comercial a través de la apertura de filiales en Francia, Polonia y México.

Con el objetivo de diseñar, producir y comercializar más de 50.000 piezas al año, en 2009 la empresa edificó en Zaragoza una nueva sede central y fábrica de 9.200 metros cuadrados, en las que actualmente se encuentran 14 líneas productivas, los departamentos de mecanización, montaje y producción, expediciones y almacenaje, el servicio de asistencia técnica, las oficinas, los comedores y los vestuarios del personal.

La cifra

21 millones de euros
de facturación. Enarco prevé cerrar este año con unos ingresos de 21 millones de euros. El incremento que augura para el próximo año es del 15%, sobre todo de la mano de su nueva joya de la corona: el convertidor electrónico de alta frecuencia para vibrador de hormigón con motor interno Boxel.

El crecimiento de la firma se ha reflejado en cada momento en sus resultados. Si en 2000 Enarco facturaba unos 5 millones de euros, nueve años después –en plena crisis económica– su negocio alcanzó los 8 millones de euros.

En 2017, la compañía obtuvo unos 19 millones, de los cuales el 60% se correspondía a la exportación, unos resultados que repitió en el último ejercicio, con un 86% de ventas en el extranjero. Para este año, los responsables de Enarco prevén cerrar con unos ingresos de 21 millones de euros y auguran un crecimiento del 15% el próximo año.

Asimismo, la plantilla se incrementó desde los 30 empleados que tenía en 1993 a los 131 actuales, que el grupo tiene en España (96), China (20), Polonia (7), México (7) y Francia (1). Un 55% del personal se dedica a la fabricación, mientras que el resto se divide entre ingeniería, plantilla dedicada a las ventas y administración.

El departamento comercial cuenta con trabajadores de nueve nacionalidades distintas, lo que constituye una de las bazas para adaptarse a las peculiaridades de los países a los que llega su producción.

Novedad

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El convertidor electrónico de alta frecuencia para vibrador de hormigón Boxel.

Para el presidente de la compañía, José Luis del Prim, la clave del éxito está en la ventaja competitiva de sus productos, que resume en las tres facetas que, en sus palabras, les caracterizan: “Tenemos una calidad igual o superior a nuestra competencia, unos precios de venta más ajustados y un servicio más adecuado a las necesidades de nuestros clientes, con una amplia gama de herramientas robustas y fiables”.

Según el directivo, el principal desafío que tiene por delante Enarco, que opera ya en 134 países, es seguir con la expansión mundial y ampliar algunos mercados, como EE UU y Canadá. La compañía fía esta evolución al impulso que le puede proporcionar su última creación, Boxel. Este convertidor para vibrador de hormigón con motor interno es capaz de controlar electrónicamente la frecuencia con la que trabaja el equipo, que es de 42 voltios.

“Con respecto a sus antecesores, tiene un menor impacto medioambiental gracias su alta eficiencia energética y genera menos calor y, por lo tanto, necesita menos ventilación”, explican desde la empresa. “La carga de trabajo que genera el hormigón sobre las agujas durante el proceso de vibrado, además, es detectada y compensada gracias a su sistema inteligente, manteniendo así la estabilidad de frecuencias y voltajes”, añaden.

La firma tiene 131 empleados, distribuidos entre la sede central aragonesa y sus filiales en China, Polonia, México y Francia

El sistema de conversión completamente electrónico de Boxel tiene otra consecuencia importante que subrayan desde Enarco: la simplificación de su mantenimiento. “No hay partes que precisen revisión o reemplazo debido al uso”, destacan.

La presencia de un sistema de protección contra los golpes, una carcasa de aluminio endurecido muy resistente y su levedad (es hasta un 70% más ligero que los convertidores mecánicos) son otros tantos elementos que completan las características de Boxel.

Para el proyecto de este convertidor, que fue lanzado en el mercado el año pasado, Enarco obtuvo en 2015 el apoyo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), que gestiona en España el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), con una financiación de 650.000 euros.

Las tres áreas de actividad

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Convertidor Boxel en operación.

Vibración. Enarco presume de ofrecer las mejores soluciones en tres ámbitos fundamentales de la construcción: la vibración del hormigón, la pavimentación y la compactación. En lo que respecta a la primera área, sus equipos cubren toda la gama de vibración excéntrica, pendular, neumática y con motor interno. El accionamiento puede ser eléctrico, de gasolina, diésel, neumático y con baterías.

Pavimentación. La firma comercializa también equipos para la vibración y alisado superficial de soleras de hormigón: desde talochas, llanas, extendedores y sus accesorios, pasando por las reglas vibroextendedoras y hasta las fratasadoras de diferentes dimensiones y motorizaciones.

Compactación. Desde 1990, la compañía brinda, además, herramientas de compactación ligera. “Sus diseños robustos, las múltiples opciones y configuraciones, los bajos costes de mantenimiento, su cumplimiento de la normativa internacional de seguridad y su alto rendimiento hacen que sea una de las mejores opciones del mercado”, indican desde la empresa.

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